La Universidad de Southampton explica cómo despegaba el mítico Archaeopteryx: dos o tres saltos le daban la velocidad necesaria para volar

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Pese a que la ciencia establece que los dinosaurios se extinguieron hace 66 millones de años, las investigaciones sobre los diferentes ejemplares que habitaron la Tierra siguen abiertas para tratar de arrojar luz sobre su estilo de vida y sus capacidades. Del mismo modo que existen estudios para saber cómo eran capaces de ponerse de pie los saurópodos, ahora un grupo de la Universidad de Southampton ha centrado su línea de profundización en un ejemplar que emparentaba a dinosaurios y aves. Se trata del Archaeopteryx.La duda principal con respecto a estos especímenes que habitaron hace 150 millones de años se ha centrado en el modo en que eran capaces de alzar el vuelo. La razón de esa interrogante reside en la ausencia de esternón con aquillado, además de en la propia morfología de sus alas, que no podían elevarse por encima de la altura de la espalda del propio ejemplar para ejercer la fuerza necesaria con la que iniciar una travesía aérea.Una investigación que se sirve de la línea de trabajo de otros expertos Ilustración del despegue del Archaeopteryx - Science Graphic DesignEl interés en este ejemplar radica en el hecho de que se trata de uno de los primeros reptiles que logró desarrollar esa capacidad de vuelo. El trabajo investigador sobre los Archaeopteryx se remonta a más de un siglo atrás, pero ahora el grupo de estudio del centro académico británico ha aprovechado parte del trabajo realizado por el Dr. Colin Palmer años atrás para profundizar en el estudio. Para ello, se han servido de modelos informáticos que han permitido conocer la clave de la elevación de este reptil: su maniobra partía de dos o tres saltos con los que obtenía la velocidad necesaria para iniciar la fase de vuelo.La investigación, detallada por Scitech Daily, muestra cómo los modelos computacionales desarrollados en la Universidad de Southampton han permitido simular la aerodinámica de estas criaturas prehistóricas con precisión. Al analizar la resistencia y el empuje de sus extremidades, los investigadores comprobaron que el Archaeopteryx no poseía la fuerza muscular ni la morfología necesaria para despegar directamente desde el suelo de forma vertical ni la flexibilidad para realizar un aleteo amplio como el de las aves modernas.Modelos informáticos para simular el despegueEn su lugar, debía recurrir a un sistema adicional con el que obtener el primer impulso e inercia. Un empuje que le llegaba a través de dos o tres potentes saltos que era capaz de realizar con sus extremidades inferiores. A esa conclusión llegó el equipo investigador del que forma parte Markus Heller, profesor de biomecánica en Southampton, al comparar en los modelos informáticos la estructura morfológica del prehistórico reptil con aves conocidas como gaviotas, urracas, cuervos y pinzones.El propio Heller reconoce que las limitaciones conocidas de dicha especie fueron las que generaron una incógnita que debía ser despejada: «Sabemos que el Archaeopteryx no podía depender de sus alas para despegar, así que nos preguntamos qué aportaban sus patas. Resulta que ahí reside la clave del despegue: las patas generan la fuerza y las alas toman el relevo después», destacaba el experto.Erik Meilak, exinvestigador de doctorado en la institución británica y uno de los autores del estudio publicado por Science Direct, señala en las conclusiones que esos dos o tres saltos permitirían a un ejemplar de 400 gramos alcanzar la velocidad de siete metros por segundo que, combinada con un aleteo entre saltos le permitía establecer las condiciones necesarias para iniciar un vuelo sostenible.Una práctica que resulta de lo más corriente en la naturaleza, pues el 90% de la fuerza necesaria para que las aves realicen su despegue procede de las patas. Existen ejemplares que se sirven de un solo impulso para elevarse y comenzar travesía aérea, si bien el mecanismos que implicaba el vuelo del Archaeopteryx tiene más que ver con especies actuales como urracas y gaviotas, tal como han referenciado los modelos informáticos con los que se ha llevado a cabo el trabajo en cuestión.