El intento de Estados Unidos de asfixiar económicamente a Irán amenaza con abrir un nuevo foco de tensión con China, apenas un mes antes del encuentro previsto entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en Washington. Pekín ha sido durante años el principal comprador del petróleo iraní y el primer paquete de sanciones de la Operación Paria Económico, presentada el lunes por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, alcanza, entre otros, a ciudadanos y empresas de China continental y Hong Kong. Washington los acusa de ayudar a Teherán a obtener tecnología sensible, canalizar pagos y transportar crudo.Seguir leyendo