Quien más y quien menos, todos nos hemos dejado llevar por la comodidad cuando no debíamos para evitar hacer aquello que debíamos o queríamos. Adultos, jóvenes y ancianos nos sentimos identificados con esta situación. Toleramos peor la incomodidad y echamos a perder buenas oportunidades de afrontar la vida de cara. Los ejemplos de esta dinámica son variados numerosos. Nos cuesta responder a tiempo a una llamada de teléfono importuna, evitamos saludar por la calle a nuestros antiguos compañeros del colegio o fingimos indiferencia por las conversaciones que más nos tocan en lo profundo. Lama Rinchen percibe que nuestras acciones no están motivadas por valentía, la honradez o la pureza de espíritu, sino que antes dejamos cactuar en nosotros a la vergüenza y el miedo al dolor. «Muchas veces no queremos arriesgar mucho ni enfrentar verdades incómodas y simplemente bajamos la cabeza y aceptamos la mediocridad », afirma el monje budista en el podcast 'La fórmula del éxito'. El guía espiritual dice que el rechazo de lo complicado, aunque sea bueno, nos hace mediocres y nos aleja de las posibilidades de actuar mejor en la siguiente ocasión. Propone una reflexión sobre el origen de esta huida constante. Según él, nace del egocentrismo moderno. «Debemos aprovechar esta vida y que rinda, que sirva, que sea útil para nosotros y los demás. Entonces es muy importante adoptar ciegamente las reglas del juego de otros», aunque nos incomoden, «porque algunas veces cuando no encontramos soluciones en la vida, puede ser que no hayamos definido el problema bien, que estemos jugando un juego equivocado que no tiene solución». No jugamos solo sino en un tablero común en el que hay que explicar las normas. «Hay que replantarse cuáles son las prioridades y los criterios de éxito» de forma comunitaria. Estando en la misma página, lejos de la mentira, los trucos o los engaños, podremos ver con mayor claridad las verdades de la vida. Este gesto de generosidad con el de al lado «no es tan fácil» porque parte de un trabajo previo en nuestro interior, del que también podemos huir con frecuencia si es un lugar incómodo. «Si haces el trabajo de organizar tus ideas, casi te respondes a tu propia pregunta», afirma el monje budista. Enfrentándote a la incomodidad interior, poco a poco, un día te atreverás a hacerte «la pregunta que te da miedo hacerte». ¿Es este el sitio donde tengo que estar? ¿Es este el camino que quiero seguir? Aunque todo el mundo piense que sí, declara, «muchas veces no queremos arriesgar mucho, no queremos enfrentar verdades incómodas y simplemente bajamos la cabeza y aceptamos la mediocridad». Seguimos el pelotón equivocado y al ritmo que marcan porque salirse es más costoso que permanecer aun con la incomodidad de saberse fuera de sitio. «Cuando en la medida que no encaminamos nuestra vida en la dirección que nos conviene a largo plazo para tener una felicidad genuina, va a surgir malestar, arrepentimiento y eso duele mucho. Cuanto más tarde llega el reconocimiento, más dolor». Le damos vueltas a una situación que no nos dejará de doler hasta que no salgamos de ella completamente. Lama Khenpo Rinchen Gyaltsen es un guía de meditación y monje budista de la rama tibetana . Pertenece a la tradición Sakia, de la Tierra Clara. Eligió este camino espiritual a los 18 años y con 25 decidió convertirse en monje. Aunque sus padres son gallegos, él nació en Montevideo (Uruguay) en 1972 y creció en Estados Unidos. Ahora vive en el centro budista de Pedreguer (Alicante) y comparte su labor en las redes sociales, especialmente Instagram ( @lamarinchen_oficial ).