Científicos convierten a Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno en gigantescos detectores de materia oscura. La clave puede estar en un débil resplandor que llevamos décadas observando

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La materia oscura sigue escapando de los detectores construidos en la Tierra, pero un equipo de físicos acaba de utilizar las atmósferas de los cuatro planetas gigantes del sistema solar para estrechar su búsqueda. Si ciertas partículas oscuras quedan atrapadas allí y se aniquilan, deberían dejar una huella ultravioleta.