Graves disturbios dejaron 35 policías heridos este viernes durante un partido de la Copa de Alemania entre el Waldhof Mannheim y el Kaiserslautern. Tras 90 minutos sin goles, una pelea entre jugadores desató el caos: hinchas visitantes lanzaron pirotecnia y los locales invadieron la cancha. Unos 1.400 agentes intervinieron para restaurar el orden y el partido estuvo a punto de ser suspendido. Pese a la violencia, que dejó 85 heridos y varios detenidos, el Kaiserslautern ganó 1-0 en la prórroga.