El pasado 3 de julio un cohete Pegasus XL lanzado desde su avión nodriza Stargazer ponía en órbita el satélite LINK de la empresa Katalyst Space Technologies con la idea de que se acoplara al observatorio espacial Swift con el objetivo de subir la altitud de su órbita. Pero la NASA ha dado por fracasada la misión.Y es que una vez en órbita ha resultado ser imposible mantener el control de la actitud –su orientación en el espacio– del satélite de socorro, con lo que ni van a intentar acoplarse al observatorio. Esto hará que Swift termine por desintegrarse en la atmósfera según siga perdiendo altitud. La fecha exacta está por determinar porque depende de la actividad solar pero la NASA dice que será antes de que termine el año.La idea de esta misión, planeada y ejecutada en muy pocos meses, era que por relativamente poco dinero –30 millones de dólares– se pudiera extender la vida de un observatorio que ha dado grandes resultados. Pero no ha podido ser. Claro que tampoco hay que olvidar que Swift fue lanzado en 2004 para una misión de dos años y ha durado más de diez veces más.En principio Swift estaba dedicado a la medición de brotes de rayos gamma, aunque con el tiempo pasó a ser utilizado para hacer observaciones en múltiples longitudes de onda, especialmente para el seguimiento rápido y caracterización de fenómenos astrofísicos transitorios de todo tipo. Así, cuando otro observatorio, ya sea espacial o terrestre, detectaba un fenómeno nuevo, podía pedir a Swift que lo observe para complementar los resultados.Pero desde el 11 de febrero de 2026 NASA suspendió la mayor parte de las operaciones científicas para mantener el observatorio en una orientación de mínima resistencia atmosférica y frenar su descenso orbital a la espera de que LINK pudiera hacer lo suyo.Katalyst, por su parte, seguirá maniobrando el satélite de rescate para poder aprender lo máximo posible de esta misión, de cara a otras posibles misiones futuras con objetivos similares.# Enlace permanente