La guerra judicial entre Blake Lively y Justin Baldoni llega, ahora sí, a su último capítulo. Después de meses de acusaciones cruzadas, demandas millonarias y una auténtica batalla mediática que ha mantenido a Hollywood en vilo, ambos pusieron fin a sus respectivos litigios con un acuerdo extrajudicial. Sin embargo, todavía quedaba una cuenta pendiente: cuánto dinero debía recuperar la actriz por los gastos de su defensa. Según adelanta el periódico Daily Mail, la cifra ha resultado ser muy inferior a la que esperaba. El juez Lewis J. Liman ha dado la razón a Blake Lively y ha concedido su solicitud para recuperar parte de los honorarios de sus abogados y las costas derivadas de la demanda por difamación que presentó contra ella su compañero de reparto en 'Romper el círculo'. Pero de los más de ocho millones de dólares que reclamaba, finalmente recibirá 407.451,75 dólares. El juez considera que las tarifas por hora de los abogados de la actriz eran razonables teniendo en cuenta la complejidad y la enorme repercusión del caso. Lo que no le convence es el volumen de horas facturadas. Liman considera que buena parte del tiempo que el equipo legal de Lively pretendía cobrar no estaba suficientemente justificado. La diferencia entre lo que Blake Lively pidió y lo que finalmente recibirá es considerable. Su equipo legal reclamó inicialmente 7,49 millones de dólares en honorarios, además de otros 539.514 dólares en costes, lo que elevaba la factura a algo más de ocho millones. Detrás de esa cifra estaban dos prestigiosos bufetes contratados por la actriz, Willkie Farr & Gallagher y Manatt, Phelps & Phillips, que durante meses trabajaron en una de las batallas legales más mediáticas de Hollywood. Los documentos presentados ante el tribunal permitieron conocer, además, el elevado precio de esa defensa. Michael Gottlieb, uno de los principales abogados de Lively, tiene una tarifa habitual de 2.795 dólares por hora , aunque aseguró haber aplicado a la actriz una tarifa reducida de 2.187 dólares. En total, facturó 224 horas de trabajo, por un importe cercano a los 457.000 dólares. La petición no convenció al equipo legal de Baldoni, que se opuso a la cantidad reclamada. Sus abogados consideraban que los gastos eran desproporcionados y cuestionaban tanto el número de profesionales implicados como las horas facturadas. El origen de esta historia se encuentra en la película 'Romper el cículo', la película que Blake Lively y Justin Baldoni protagonizaron en 2024 y que él mismo dirigió. En diciembre de ese año, Lively demandó a Baldoni y a su productora, Wayfarer Studios, por presunto acoso sexual y represalias durante el rodaje. La actriz también acusó al equipo de Baldoni de participar en una campaña destinada a perjudicar su reputación. Baldoni negó las acusaciones y respondió con una demanda de 400 millones de dólares contra Lively, su marido, Ryan Reynolds, y The New York Times, al considerar que habían participado en una campaña para difamarle. La batalla no tardó en convertirse en uno de los grandes culebrones de Hollywood. Durante meses, documentos judiciales, mensajes privados, acusaciones y estrategias de comunicación fueron saliendo a la luz, alimentando una guerra paralela en los medios y las redes sociales. Finalmente, en mayo, Lively y Baldoni alcanzaron un acuerdo extrajudicial que puso fin a sus respectivas demandas sin que ninguno de los dos pagara una indemnización al otro. Pero quedaba esta última factura por resolver: cuánto debía recuperar Lively por los gastos de su defensa frente a la demanda de 400 millones de dólares presentada por Baldoni. Aunque el resultado está muy lejos de los más de ocho millones que reclamaba, los abogados de Blake Lively consideran que la resolución supone una victoria para la actriz . En un comunicado tras conocerse el fallo, Esra Hudson y Michael Gottlieb insistieron en que el caso nunca tuvo que ver con el dinero, sino con exigir responsabilidades. En el otro lado, el abogado de Baldoni, Bryan Freedman, interpreta exactamente lo contrario. Para su equipo, que Lively haya obtenido poco más de 400.000 dólares frente a los más de ocho millones que solicitaba demuestra que su petición era claramente desproporcionada .