Una animalista no oculta su rechazo ante lo que hace su cita con los animales que cría: «Pobres»

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A Rubén (49) se le van acumulando los cambios en su vida. Dejó el campo para vivir en Pamplona, su trabajo de novillero por el de repartidor y recurrió a 'First Dates' para decir adiós a siete años de soltería. «A paso corto, pero firme» es su filosofía de vida. Y justamente a fuego lento logró conquistar a su cita, Pilar (52). La nutricionista y empresaria residente en Bilbao buscaba al hombre perfecto para ella. Sin embargo, al verlo en la barra, no pensó que esa persona fuese Rubén. «Mi primera impresión ha sido como «es muy mayor». Pero luego me he dado cuenta de que igual era el pelo blanco», comentaba entre risas a su llegada al restaurante. Hechas las presentaciones, Rubén y Pilar empezaban a hablar de sus aficiones. Algunas de ellas comunes, como el campo y la naturaleza. En esa tesitura, a la soltera le llamaba la atención que él hubiese vivido siempre rodeado de animales. «He tenido granja, caballos, gallinas, patos…», le contaba el navarro, a lo que ella deducía que ambos eran animalistas. Hasta que Rubén añadía que comía lo que criaba y su cita cambiaba de expresión. «¿Hasta ahí, no? Pobres», expresaba la bilbaína con mueca incluida. El repartidor intentaba justificarse asegurando que a él también le dan pena, añadiendo a la conversación que montar a caballo es otra de sus pasiones. «Me dan pena, todo el día trabajando al sol», reaccionaba su cita, dejándolo sin argumentos. Eso sí, el soltero optaba por obviar que había sido novillero. «Lo de los toros no se lo he dicho porque nos hemos ido a hablar de otra cosa… No reniego de mi pasado taurino», se excusaba en los totales. En el transcurso de la velada, la charla llevaba a Rubén y Pilar a hablar de la edad. La soltera le echaba algunos años más de los que realmente tenía, aunque él se lo tomaba con filosofía. La sorpresa llegaba cuando descubrían que, en realidad, Pilar era mayor que su cita. Lejos de darle importancia, el navarro aprovechaba para lanzarle un cumplido. «No aparentas para nada la edad que tienes», señalaba. Un halago que sacaba los colores a su cita. «Me voy a poner roja en cero coma. Ya me he puesto nerviosa», respondía entre risas. Frente al equipo de 'First Dates', Pilar reparaba en que la forma de cortejo de Rubén era «muy de la vieja escuela». Pero, lejos de verlo como algo negativo, reconocía que ese estilo «es muy bonito, ¿a quién no le gusta?». Ella, por su parte, consiguió sacar el lado más extrovertido de Rubén, que previamente había confesado ser un hombre reservado. El pasado sentimental de cada uno acababa por aflorar y, a esas alturas de la velada, ya se sentían tan cómodos el uno con el otro que las confidencias iban acompañadas de risas. El navarro reveló que se había casado dos veces y que estaba abierto a todo en el amor… menos a pasar por el altar otra vez. «¡Me cago en la hostia! Me has cortado el rollo, que yo no me he casado nunca», reaccionaba ella entre carcajadas. Las reticencias iniciales de Pilar habían quedado definitivamente atrás, a pesar de que, a su gusto, a Rubén todavía le faltaban unos cuantos bocadillos por comer para ajustarse físicamente a su prototipo. Había descubierto a un hombre simpático y agradable con el que tenía muchas cosas en común, así que ambos decidieron cultivarlas juntos y ver qué pasaba en el futuro.