Durante años la dinámica general de los hogares era la de orientar a los hijos hacia una formación académica que continuara más allá de la enseñanza básica y el paso por el instituto. La educación universitaria se veía como un medio hacia un entorno laboral más favorable de cara a una estabilidad profesional y una perspectiva de ingresos mayor.Sin embargo, el incremento de graduados universitarios ha llevado a un escenario en el que contar con un título de educación superior no sea garantía de ninguno de esos dos puntos. Una situación que ha provocado que muchos jóvenes hayan tenido que emigrar para encontrar unas condiciones económicas acordes a su desempeño y sus aptitudes.Pero no solo diplomados o licenciados, también quienes apostaron por formación profesional o en oficios más tradicionales han visto en las oportunidades fuera de nuestras fronteras un horizonte de crecimiento. Es el caso de Salva Orellana, electricista de profesión que ha regresado recientemente a España tras ejercer como técnico en Alemania. En su periplo germano, ha detectado un denominador común a ambos países en lo que a los oficios se refiere: «Allí sufren el mismo problema que estamos sufriendo aquí: la falta de mano de obra cualificada».Radiografía de dos mercados laborales: salarios y condiciones Especialista en instalaciones solares fotovoltaicas, Salva se trasladó en 2023 a Alemania atraído por unas condiciones económicas que mejoraban de manera sustancial lo que ganaba en España por el mismo trabajo: de un salario de 1.600 euros mensuales pasó a nóminas que oscilaban entre los 3.000 y los 3.200 euros. Ahora, tras algo más de dos años, ha regresado para emprender, con la experiencia de lo vivido y con la claridad de que en el mundo de los oficios hay problemas comunes con independencia del país en que se ejerza.Entre los puntos que causan la escasez de mano de obra actual que denuncian otros profesionales como Santiago Carpintero y que refrenda el propio Orellana, hay elementos que se perciben tanto en la dinámica educativa doméstica germana como en la española. En su paso por el pódcast Sector Oficios en un episodio publicado el pasado 15 de junio de 2026, Salva recuerda que en Alemania «fomentaban mucho la educación universitaria y estaban dejando de lado la formación profesional, entonces es que no había gente».Falta actual de vocaciones técnicas y de relevo generacionalUna circunstancia que también se ha dejado notar en España y que ahora apunta a una situación compleja en materia de relevo generacional. Tal es la dificultad de encontrar fontaneros, albañiles o, en el caso de Salva, electricistas cualificados, que el propio instalador se conforma con atraer a gente con actitud: «Con que tenga la mínima actitud de presentarse y no estar con el móvil, a mí ya me es suficiente, porque ya me voy a encargar yo de ser atractivo para él», confesaba en su conversación con Borja López.La escasez de profesionales supone una responsabilidad añadida para quienes actualmente ejercen cualquiera de los oficios manuales requeridos tanto para obra nueva como para reformas. Primero por la necesidad de sacar adelante un volumen de trabajo que no para de crecer y, en segundo lugar, por tratar de dar recorrido a unas profesiones que serán fundamentales el día de mañana: «Me esfuerzo por enseñarles en la obra para que tengan interés y el oficio no se pierda», resaltaba Salva.Su formación y experiencia en tierras germanas le ha permitido a este joven electricista volver a su tierra natal para emprender un negocio propio. La demanda de profesionales de trabajos manuales empuja a buscar personal con el que reforzar la estructura laboral, pero la falta de mano de obra cualificada que Salva detectó en Alemania se deja notar de igual modo en España, comprometiendo el futuro de estas profesiones y la capacidad de la industria constructora y basada en las reformas para acometer los desafíos en materia de vivienda que demanda la sociedad actual.