Obispos de EE.UU. nombran a los miembros del grupo de trabajo sobre IA

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El grupo de trabajo de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) —denominado “Grupo de trabajo sobre la preservación de la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial”— está compuesto por ocho obispos y tres académicos que actuarán como asesores, según anunció el Episcopado el 16 de octubre.Tras sus encuentros en septiembre con expertos en IA y directivos de empresas tecnológicas, los obispos estadounidenses anunciaron la creación de este grupo de trabajo en respuesta al llamado que hizo el Papa León XIV en su encíclica Magnifica humanitas a “establecer formas de cooperación” y fomentar una “cultura de responsabilidad compartida” en torno a esta tecnología.El grupo es liderado por Mons. Oscar Cantù, Obispo de la Diócesis de San José (California), y está integrado por los arzobispos de Chicago, Cardenal Blase J. Cupich; de Seattle, Mons. Paul D. Etienne; y de Louisville, Mons. Shelton J. Fabre.También están los obispos de Richmond, Mons. Barry C. Knestout; y de Fort Worth, Mons. Michael F. Olson; así como los obispos auxiliares de Brooklyn, Mons. James Massa; y de Los Ángeles, Mons. Slawomir Szkredka.Tres académicos colaborarán con el grupo de trabajo en calidad de asesores: Charles Camosy, profesor de Teología Moral y Ética en la Universidad Católica de América; Kim Daniels, directora de la Iniciativa sobre el Pensamiento Social Católico y la Vida Pública en la Universidad de Georgetown; y Meghan Sullivan, profesora de Filosofía y directora del Instituto para la Ética y el Bien Común (así como de la Iniciativa de Ética) en la Universidad de Notre Dame.Según la USCCB, el objetivo del grupo será promover “políticas y prácticas que protejan la dignidad humana, la libertad religiosa, las instituciones democráticas, a los trabajadores, a las familias y a las poblaciones vulnerables”.“La Iglesia se incorpora al debate sobre esta cuestión en calidad de maestra, no de cliente”, declaró Mons. Olson a EWTN News. “Aporta a esta conversación 2000 años de reflexión sobre la dignidad humana, el trabajo, las relaciones y la verdad. Escucharemos con atención a Silicon Valley, pero no le delegaremos nuestra comprensión de la persona humana”, añadió.El prelado indicó que la Diócesis de Fort Worth adoptó políticas sobre la IA, vinculantes tanto para el clero como para el personal, antes de la publicación de la encíclica del Papa León XIV. “La IA debe seguir siendo una herramienta en manos humanas. Puede ayudar al juicio humano, pero nunca debe reemplazarlo, y menos aún en el cuidado de las almas”, afirmó.“Nada de lo que surja en el confesionario o en la dirección espiritual debe introducirse jamás en una herramienta de IA”, subrayó. “Las homilías y el consejo pastoral deben provenir de la propia oración y discernimiento del sacerdote. Asimismo, las decisiones que afectan a las personas —como la contratación, la disciplina o la asignación de ayuda— deben ser tomadas por seres humanos”, señaló.Mons. Olson expresó su preocupación por los daños que la IA ha causado a diversos grupos: a las personas mayores y con discapacidad a través de estafas; a los niños mediante relaciones “falsas” con chatbots; y a los estudiantes, quienes están “delegando en la IA el trabajo mismo que forma sus mentes y sus capacidades de pensamiento crítico”. “Si una tecnología no puede hacerse segura para los más vulnerables, entonces no está lista para el mercado”, sentenció.En una declaración del 19 de octubre, Knestout señaló que «la IA ya está teniendo un impacto profundo en muchos aspectos de nuestras vidas y seguirá desarrollándose en los próximos años». Añadió que es «responsabilidad» de los católicos proteger la dignidad de la persona humana a medida que la IA se arraiga y transforma la vida a nuestro alrededor.Asimismo, indicó que la encíclica del Papa León XIV “nos servirá de guía mientras transitamos por la vida junto a la IA y nos enfrentamos a las inevitables preguntas sobre qué significa ser humano, creado a imagen de Dios”.En un anuncio del 16 de octubre, los obispos de Estados Unidos declararon que “el grupo de trabajo enfatizará que la IA debe estar al servicio de la dignidad humana y del bien común”, y que “mantendrá un diálogo constructivo y continuo con los laboratorios de vanguardia, las organizaciones de investigación, los centros académicos y otras partes interesadas en todo Estados Unidos”.“Se prestará especial atención a ayudar a los líderes de la Iglesia a comprender tanto las oportunidades como los riesgos que plantea la IA en ámbitos como la educación, la comunicación, el empleo, la atención sanitaria, la evangelización, la gobernanza y la protección de los menores y las personas vulnerables”, escribieron los obispos.Chieko Noguchi, portavoz de la USCCB, señaló en septiembre que, tras sus reuniones con directivos y expertos del sector tecnológico, los obispos esperaban “identificar formas en las que la Iglesia puede contribuir a la base moral de los modelos de IA, así como medidas que las empresas pueden adoptar para evitar el uso indebido de sus invenciones y garantizar la supervisión humana de esta tecnología”.Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de EWTN News Español.