El sistema antidrones Aracne del Ejército de Tierra, desarrollado por Indra y EM&E, logra derribar drones por impacto directo en sus pruebas en Huelva

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El uso cada vez más extendido de drones en los conflictos actuales está obligando a los ejércitos a desarrollar nuevas formas de proteger a sus tropas e instalaciones. Su reducido tamaño, bajo coste y capacidad para volar a poca altura dificultan su detección y los convierten en una amenaza tanto para las unidades desplegadas como para las infraestructuras estratégicas. Para hacer frente a este desafío, España avanza en la incorporación de Aracne, un sistema antidrones 100 % nacional que recientemente ha demostrado su capacidad para destruir drones.Las pruebas se han realizado en Hueva durante los preparativos del ejercicio Atlas 26, en el que el sistema tendrá un papel muy importante. Con estos ensayos, el Ejército de Tierra avanza en la evaluación de la capacidad hard kill, que está orientada a la destrucción física de los objetivos. Esta fase llega después de validar las funciones basadas en la neutralización electrónica de los drones sin necesidad de destruirlos.Una defensa adaptada a los nuevos drones ️ #BuenosDías. ¡El sistema C-UAS «Aracne» se prepara para ser uno de los protagonistas del ejercicio #ATLAS26! En el marco de la Evaluación Operativa de su capacidad de neutralización destructiva (hard kill), se han conseguido derribos de drones por impacto directo.  ¡Y… pic.twitter.com/GOO6YJyPwd— Ejército de Tierra (@EjercitoTierra) October 17, 2026 Que este sistema cuente con ambas capacidades responde a las limitaciones que presentan algunos métodos de defensa. Los inhibidores pueden interrumpir las comunicaciones entre una aeronave y su operador o afectar a sus señales de navegación, pero no son eficaces contra todas las amenazas. Los drones guiados mediante fibra óptica, por ejemplo, pueden funcionar sin depender de los enlaces de radiofrecuencia. Frente a estos escenarios, disponer de una alternativa amplía la capacidad de respuesta y permite adaptar la actuación a las características de cada objetivo.Desarrollado por Indra y EM&E, Aracane integra diferentes sensores en una arquitectura coordinada por un centro de mando y control diseñado por Indra. Su función es reunir y procesar la información disponible para facilitar la detección, identificación y seguimiento de posibles amenazas. Entre sus componentes destaca el radar Nemus, que ofrece cobertura de 360 grados en azimut y puede detectar determinados objetivos a distancias de entre 12 y 15 kilómetros.El sistema también incorpora SmartEar, un sensor que rastrea emisiones de radiofrecuencia, y Oteos, desarrollado por EM&E, que combina cámaras de alta definición con sensores infrarrojos. Esto permite complementar los datos del radar y mejorar la identificación de drones, incluso cuando las condiciones de observación resultan desfavorables. La Armada se prepara para la guerra del futuro: buques que podrán adaptarse a nuevas amenazas en solo 24 horasPara neutralizar los objetivos, Aracne dispone del inhibidor Brontes/EVO, capaz de interferir señales de navegación por satélite y comunicaciones de control. Cuando la guerra electrónica no resulta suficiente, la configuración contempla el uso de Guardian 2.0, un sistema que está equipado con un lanzagranadas automático MK-19 de 40 milímetros, entre otro tipo de armamento.La movilidad es otro de los aspectos que merece la pena destacar. Aracne puede instalarse en emplazamientos fijos o distribuir sus equipos entre vehículos todoterreno Vamtac, una solución que facilita su despliegue junto a las unidades operativas. Esta configuración móvil ya fue evaluada en Eslovaquia durante las pruebas vinculadas a la OTAN, mientras que los próximos ensayos de Atlas 26 permitirán seguir avanzando en la coordinación entre las Fuerzas Armadas.El programa cuenta con un presupuesto de 30 millones de euros y se habla de adquirir catorce sistemas. El Ejército de Tierra recibirá diez unidades. La Armada y el Ejército del Aire y del Espacio dispondrán de dos sistemas cada uno.