La inteligencia artificial podría acabar convirtiéndonos en personas incapaces de tomar decisiones por sí mismas. Es lo que advierten varios expertos, que consideran que la automatización de cada vez más tareas podría hacernos perder capacidades que hasta ahora dábamos por sentadas. Y no hablamos solamente de que ChatGPT nos escriba un correo o nos ayude con el trabajo.Según se recoge en Futurism, los expertos entrevistados por CBS News están preocupados por un fenómeno conocido como gradual disempowerment, o desempoderamiento gradual. El concepto hace referencia a la pérdida progresiva de nuestra capacidad para decidir y actuar sin ayuda de la IA, algo que podría ocurrir sin que las máquinas tengan ninguna intención de hacerse con el control.La IA no necesita rebelarse para acabar controlándonos Jay Chooi, fundador de Robocurve, considera que el desempoderamiento gradual debería estar entre nuestras principales preocupaciones. Según explica, la automatización podría terminar por dejarnos fuera de nuestras propias decisiones, sin necesidad de que aparezca una inteligencia artificial dispuesta a conquistar el mundo. De hecho, el experto considera que estamos prestando demasiada atención a esa posibilidad.En declaraciones a CBS News, Chooi asegura que "mucha gente habla de una IA rebelde que piratea centros de datos y se apodera del mundo", pero que apenas se contempla la posibilidad de que acabe controlándolo todo simplemente por continuar automatizando las tareas para las que fue creada. Y, de acuerdo con su planteamiento, esto podría suceder de manera gradual.No es la primera vez que escuchamos algo parecido. Ya dos ingenieros de Anthropic advirtieron de que podríamos acabar convertidos en "robots de carne" controlados por una IA, recibiendo instrucciones a través de cámaras y auriculares. Puede parecer ciencia ficción, pero el escenario que describían tampoco requería que las máquinas desarrollasen voluntad propia para dirigir nuestras acciones.Jan Kulveit, investigador de la Universidad Carolina de Praga y coautor del trabajo académico que describe este fenómeno, comparte esa preocupación. En su investigación señala que la pérdida de autonomía no necesita partir de un intento deliberado de la IA por hacerse con el poder. Bastaría con que empresas, instituciones y gobiernos siguiesen encontrando motivos para delegar cada vez más funciones.Hay habilidades que ya estamos dejando de practicar por culpa de la IA El problema es que ya tenemos algunos indicios de lo que podría ocurrir cuando nos acostumbramos demasiado a estas herramientas. Distintos trabajos científicos han relacionado el uso de inteligencia artificial con una menor actividad cerebral durante determinadas tareas intelectuales, como la redacción de ensayos. Eso sí, estos resultados no permiten afirmar que estemos perdiendo inteligencia de manera permanente.Y hay casos bastante más concretos. Como ya vimos cuando se estudiaron las habilidades diagnósticas de médicos, después de tres meses trabajando con ayuda de una IA se observó una caída de aproximadamente el 20 % en su capacidad para detectar lesiones precancerosas sin asistencia. El estudio tenía sus limitaciones, pero sus resultados apuntaban a un posible deterioro de habilidades que antes utilizaban habitualmente.Margaret Mitchell, investigadora de Hugging Face, también ha advertido sobre esta cuestión. Según explica a CBS News, "si las personas no practican las habilidades que los agentes realizan por ellas, pierden la capacidad de utilizarlas y acaban dependiendo de ellos". Es precisamente esa dependencia derivada de dejar de ejercitar nuestras propias capacidades la que preocupa a los investigadores.A esto se suma otro problema que Mitchell considera especialmente preocupante: la posibilidad de que dejemos de saber cómo corregir los errores de la inteligencia artificial. La investigadora se pregunta qué sucedería si algo saliese mal y ya no hubiese ninguna persona capaz de intervenir, después de haber delegado completamente una tarea en estos sistemas.El peligro del que hablan los investigadores no depende de que la inteligencia artificial desarrolle voluntad propia ni de que decida actuar contra nosotros. La pérdida de autonomía podría producirse simplemente por acostumbrarnos a que las máquinas piensen y decidan en nuestro lugar. Y, si además dejamos de practicar las habilidades necesarias para supervisarlas, cada vez tendremos más dificultades para prescindir de ellas.