El icónico Freelander vuelve como marca, con este SUV electrificado

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El icónico nombre británico «Freelander», hasta ahora relacionado con Land Rover, regresa al panorama del motor con una identidad completamente renovada. En el marco del Chery International User Summit, celebrado en Wuhu (China), la marca ha presentado las primeras claves del Freelander 8, un SUV de gran tamaño y planteamiento premium que nace como fruto de la alianza estratégica entre JLR y el Grupo Chery. Este modelo representa el primer paso de una firma concebida globalmente que busca combinar el diseño y la herencia británica con la tecnología inteligente y el músculo industrial del gigante chino. La nueva era de Freelander se cimenta sobre una estructura internacional con más de 5.000 profesionales y cinco centros estratégicos que abarcan desde el diseño hasta la producción. En este reparto de funciones, JLR mantiene la propiedad del nombre y lidera la dirección estética desde un centro de diseño exclusivo, mientras que Chery aporta sus plataformas, capacidades de fabricación y cadena de suministro. La llegada de la firma coincide con una etapa de fuerte expansión internacional de Chery en Europa, si bien los detalles concretos sobre la comercialización y el desembarco del Freelander 8 en el mercado español se detallarán más adelante tras completar los procesos de homologación. El Freelander 8 se posiciona en lo más alto del segmento con unas cotas de 5,1 metros de longitud, 2,1 metros de anchura y 1,9 metros de altura, complementadas por opciones de llantas de hasta 22 pulgadas. Bajo su robusta carrocería, la marca ha mostrado una variante electrificada que combina un motor de gasolina 2.0 turbo con un propulsor eléctrico y una batería LFP de 34 kWh. El conjunto entrega una impresionante potencia máxima de 620 CV y un par de 662 Nm, permitiéndole acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 5,8 segundos. Ofrece una autonomía combinada que alcanza los 886 kilómetros y una autonomía 100% eléctrica de hasta 110 kilómetros, respaldada por un sistema de carga rápida en corriente continua capaz de pasar del 20% al 80% de la batería en menos de 20 minutos. En el interior, el todocamino británico-asiático combina materiales de alta calidad y mandos físicos tradicionales con una arquitectura digital imponente. Destaca la Surround View Gallery, una pantalla panorámica 8K de 46,3 pulgadas que recorre 1,2 metros del salpicadero para gestionar el cuadro de instrumentos, la navegación y las funciones off-road. El equipamiento tecnológico se complementa con una pantalla central de 15,6 pulgadas impulsada por el procesador Qualcomm SA8295P y una pantalla suspendida de 17,3 pulgadas para las plazas traseras. En el apartado del confort, el modelo incorpora asientos delanteros elevados Commander Seats, plazas traseras con configuración tipo «gravedad cero» y un sistema de sonido Harman Kardon de hasta 23 altavoces. Fiel a las raíces del nombre que hereda, la capacidad fuera del asfalto se mantiene como un pilar fundamental. El vehículo dispone del sistema i-ATS con hasta nueve modos de conducción, una suspensión neumática de doble cámara y una altura libre al suelo de hasta 266 mm. En materia de seguridad y el rendimiento dinámico, cuenta con conducción autónoma de nivel L2+ y más de 30 asistentes, entre los que destaca el sistema de estacionamiento autónomo inteligente SIVP, capaz de realizar maniobras de búsqueda de aparcamiento y recogida del vehículo gestionadas desde el teléfono móvil.