Un estudio de la Universidad Médica de Guangzhou con casi 88.000 personas relaciona pasar poco tiempo a la luz del día con un mayor riesgo de demencia

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El estilo de vida contemporáneo implica pasar el grueso de las horas del día en espacios interiores. En ellos, la intensidad lumínica suele ser menor que el brillo solar que uno puede recibir en plena naturaleza o a pie de calle. El trabajo, la compra y las tareas domésticas son algunas de las cuestiones que derivan hacia un desajuste entre la exposición a la luz natural y la que se recibe de fuentes artificiales.Ahora, un equipo investigador ha tratado de dirimir si puede haber algún tipo de relación directa entre una menor recepción de luz natural y la aparición de síntomas relacionados con la demencia. El estudio lo ha liderado el doctor Hongliang Feng, de la Universidad Médica de Guangzhou, y ha dado como resultado un ensayo publicado por la revista especializada General Psychiatry que arroja conclusiones que ponen sobre la mesa un nuevo frente en la prevención neurológica.Hasta el momento se habían llevado a cabo estudios para medir la influencia de otro tipo de elementos como el descanso en este tipo de afección cognitiva. Otros factores como la obesidad o el consumo de alcohol se han mostrado como elementos de riesgo de padecer este tipo de deterioro. Ahora, la investigación llevada a cabo por la institución médica china trata de acotar la influencia de la exposición a la luz natural de cara a desarrollar demencia.La influencia de la luz diurna de cierta intensidad frente a los entornos tenues Pasear al sol presenta efectos positivos de cara a la salud cerebralEl estudio en cuestión ha tenido una duración de algo más de ocho años. Durante ese tiempo, el equipo analizó los hábitos de luz de 87.577 adultos mediante el uso de dispositivos portátiles en la muñeca equipados con sensores lumínicos durante una semana. Los datos concluyeron que aquellos individuos que habían estado expuestos de manera diaria a una iluminación media superior a los 1.000 lux presentaban un riesgo de demencia un 16% menor en comparación con quienes habitaban en condiciones más apagadas.El análisis detallado no solo valoró la intensidad, sino también el tiempo de exposición continuada. Las personas que experimentaban al menos 42 minutos diarios de luz brillante a 5.000 lux o más reducían su riesgo en un 17%. De hecho, en las conclusiones secundarias del trabajo, la escasez de esta dosis lumínica diurna se situó como un factor predictivo de demencia superior a las variables tradicionales previamente mencionadas, a las que el estudio añade posibles lesiones cerebrales tras traumatismos craneoencefálicos.Ritmos circadianos y la necesidad de nuevas investigacionesLa importancia de la luz en los diferentes procesos cerebrales ha quedado de manifiesto en los últimos tiempos, en los que se ha profundizado a la hora de estudiar aspectos como los ritmos circadianos y su alteración por agentes externos. El ciclo natural del cuerpo en un periodo de 24 horas y los cambios que se producen a nivel físico, mental y de comportamiento vienen marcados por este proceso, para el que el estímulo lumínico resulta clave.Ahora, el estudio de la Universidad de Guangzhou apunta a que la falta de estímulo lumínico natural altera estos ciclos, afectando de manera más pronunciada a personas con perfiles vespertinos, aquellos con predisposición genética o quienes experimentan una alta contaminación lumínica nocturna. No obstante, los autores del ensayo recuerdan el carácter observacional de su investigación, por lo que precisan que no se puede establecer una relación causa-efecto definitiva entre la falta de exposición a la luz diurna y el desarrollo clínico de la enfermedad.