Jeanette Winterson, escritora, sobre los hombres que dirigen la IA: «No tienen cultura. No tienen filosofía. No tienen historia. No tienen ideas»

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Jeanette Winterson dirige su crítica a quienes están decidiendo el rumbo de la inteligencia artificial. La escritora británica cuestiona que un grupo reducido de empresarios pueda fijar ese futuro sin una conversación social más amplia. Le preocupa quién toma las decisiones y con qué conocimientos, además de la capacidad de los modelos.«No tienen cultura. No tienen filosofía. No tienen historia. No tienen ideas», afirma en una conversación con Daniel Riera publicada en 2026 por Mosaic, de la UOC. En ese pasaje menciona a Marc Andreessen, Elon Musk, Sam Altman y los responsables de Google. Es una valoración crítica de la autora sobre el liderazgo tecnológico.La dureza de esa declaración convive con su interés por las máquinas y por lo que podrían aportar. Winterson reclama que informáticos y estudiantes de humanidades compartan preguntas sobre su utilidad social. Su propuesta busca ampliar quién participa en la discusión, en lugar de dejar todas las decisiones a quienes desarrollan los productos.Doce ensayos antes del último chatbotSu relación con este debate tiene una trayectoria editorial. En 12 Bytes, publicado en Estados Unidos en 2021 y reeditado en bolsillo en 2023 por Grove, reunió doce ensayos sobre inteligencia artificial. El libro examina cómo pueden cambiar la vida y el amor, una preocupación que precede a la popularización de los asistentes conversacionales actuales.La presentación editorial del volumen relaciona la historia de la informática con preguntas sobre la conciencia y los vínculos afectivos. El recorrido incorpora antecedentes que ayudan a entender qué se promete cuando se habla de inteligencia. Ese trabajo permite situar su crítica a las decisiones empresariales junto al debate sobre la automatización laboral, sin confundirlos con una evaluación técnica de un modelo.Winterson procede de la novela, el ensayo y la escritura autobiográfica. Su primer libro, Oranges Are Not the Only Fruit, apareció en 1985; después ha vuelto a su propia historia en Why Be Happy When You Could Be Normal? Esa experiencia explica qué preguntas incorpora desde la literatura a una discusión sobre herramientas capaces de producir textos y sobre su uso para aprender.Imaginar otro reparto de las decisionesEn su charla de TED de 2022 también presentó la posibilidad de una inteligencia alternativa: una combinación futura de capacidades humanas y de las máquinas. La hipótesis formaba parte de una reflexión filosófica sobre la especie. No era el anuncio de una tecnología disponible, sino una pregunta sobre qué hacemos con aquello que inventamos.Esa posición permite entender por qué su crítica no se resuelve situándola entre partidarios y detractores. Puede interesarle un avance y preocuparle quién administra sus consecuencias. La discusión sobre el acceso al empleo alcanza las decisiones sobre el reparto de beneficios, además de los resultados que una empresa enseña durante una presentación.En la conversación universitaria propone llevar conocimientos históricos y políticos a ese intercambio entre disciplinas. Preguntar para qué sirve una herramienta obliga a precisar quién la necesita, quién la controla y quién puede discutir su uso. La formación para utilizar los asistentes resulta distinta de participar en las decisiones que los rodean.La invitación de Winterson devuelve un papel al lector que no programa ni dirige una empresa tecnológica. Su obra lleva años trasladando estos asuntos a novelas, ensayos y conferencias abiertas. El futuro que plantea sigue sometido a una discusión: qué vida queremos hacer posible cuando una capacidad técnica deja de ser una demostración y entra en las relaciones cotidianas.