“Este Gobierno sigue gobernando y tiene que seguir respondiendo a los desafíos de la ciudadanía”. Así justificaba la ministra portavoz, Elma Saiz, el paquete de medidas de protección social aprobado por decreto ley este martes en el Consejo de Ministros. Por delante quedan todavía seis semanas hasta el 29N en las que, salvo contratiempos, el Gobierno mantendrá su actividad porque, según Moncloa, se trata de dar continuidad a lo que han hecho hasta ahora. Pero también es una forma de demostrar que el adelanto electoral no supone echar el cierre a la actividad del Ejecutivo, al tiempo que ejemplifica la defensa del Estado del bienestar frente a los recortes que el PSOE atribuye a PP y Vox.Entre las medidas aprobadas figura la ampliación de la pensión de viudedad a las parejas con hijos en común que no estuvieran casadas ni registradas como pareja de hecho, siempre que acrediten dos años de convivencia. La reforma tendrá carácter retroactivo y establece un plazo de un año para solicitar la prestación por fallecimientos anteriores. El decreto también introduce mejoras para determinados divorciados y separados, nuevas protecciones por incapacidad temporal y un aumento de las prestaciones para las personas huérfanas de violencia machista, que podrán alcanzar el equivalente al doble del salario mínimo interprofesional, 2.442 euros mensuales en 2026, con efectos retroactivos desde enero de 2022.No es una estrategia nueva. Pedro Sánchez recupera una receta que le permitió resistir el 23 de julio de 2023 y vuelve a situar las políticas sociales y la confrontación con las derechas en el centro de una campaña que, aunque todavía no ha comenzado oficialmente, ya está en marcha. En Ferraz la hoja de ruta definitiva está aún por concretar, pero tienen claro uno de sus principales ingredientes: apelar a la esperanza y la emoción frente a lo que consideran el oscurantismo de PP y Vox.Buena prueba de ello fue el comité federal socialista del pasado sábado en Fuenlabrada (Madrid), convertido en el primer gran acto de precampaña. Sánchez recurrió a un discurso cargado de emotividad y reivindicó públicamente el amor por su esposa, Begoña Gómez, cuya situación judicial ha sido utilizada por la derecha como arma política contra el presidente y que, según varios militantes allí presentes, supuso un chute de energía para las filas socialistas. La reacción del PP no tardó en llegar: desde su cuenta oficial difundió una imagen manipulada con inteligencia artificial en la que, para ridiculizar el gesto, sustituyeron a Gómez por el exsecretario de Organización y exministro José Luis Ábalos, condenado por el caso Mascarillas.29 de mayo de 2023. Apenas unas horas después del batacazo electoral que arrebató al PSOE buena parte de su poder territorial en las elecciones municipales y autonómicas, Pedro Sánchez sorprendió con un anuncio inesperado: “Asumo en primera persona los resultados y creo necesario dar una respuesta y someter nuestro mandato a la voluntad popular”. El presidente adelantaba así las elecciones generales en una maniobra tan arriesgada como sorprendente, aunque no agotar las legislaturas se ha convertido ya en una de sus señas de identidad. Hace unas semanas, el nuevo adelanto electoral estuvo precedido por un fin de semana de reflexión en el que solo el círculo más estrecho de Sánchez conocía sus intenciones. El presidente dio el paso después de que PP, Vox y Junts tumbaran los decretos con los que el Ejecutivo pretendía dar respuesta a las protestas sociales provocadas por la crisis de la vivienda y que desembocaron en una acampada en la madrileña Puerta del Sol y en varias ciudades españolas. “Estamos en un momento en el que se está librando la primera batalla: la del marco del que se va hablar. Si la izquierda consigue que la conversación gire en torno a pensiones, salario mínimo interprofesional o vivienda y no sobre Ceuta o corrupción, lo habrá ganado. Es lo que está pasando. Y la derecha está entrando en él”, señala la politóloga y columnista de infoLibre, Cristina Monge. Lo cierto es que las encuestas dibujan un escenario dispar para los socialistas. Mientras el último barómetro del CIS sitúa al PSOE en cabeza, con un 34% de estimación de voto frente al 22,2% del PP y el 17,1% de Vox, el sondeo de 40dB. para El País y la Cadena SER coloca a los populares como primera fuerza, con un 31,9%, seguidos del PSOE (28,1%) y Vox (18,9%), y apunta a una mayoría absoluta de las dos formaciones de derechas. Tampoco son alentadoras las cifras que el CIS otorga a los partidos de la izquierda alternativa: un 6,1% de los votos a Frente Amplio y poco más del 3% a Podemos. 40dB. rebaja las expectativas al 5,3% y al 2,3% respectivamente. Sánchez necesita concentrar el voto progresista para reforzar al PSOE, pero sería prácticamente imposible para los socialistas gobernar sin los escaños del Frente Amplio y de otras fuerzas parlamentarias. Pese a ello, el presidente del Gobierno ha apelado al voto útil —en sus palabras “todo al rojo”—como garante del Estado del bienestar. Sin embargo, es precisamente el malestar social por la vivienda el que los socialistas aspiran a capitalizar para reconectar con la calle. Según el último CIS, el 55,7% de los españoles señala la vivienda como uno de los principales problemas del país, 18 puntos más que en septiembre. Una preocupación que también afecta directamente al 33,8% de los encuestados y que ha situado la crisis habitacional y la muerte de Maricarmen, la anciana que falleció pocos días después de ser desahuciada, en el centro del debate político a las puertas del 29N.Pero el escenario ha cambiado en estos tres años. La posibilidad de un Gobierno de coalición entre PP y Vox fue uno de los principales argumentos de movilización del PSOE durante la campaña del 23J, alimentado por los primeros retrocesos en derechos y libertades que ya habían comenzado a materializarse tras los pactos autonómicos entre ambas formaciones. “Apelar a ese miedo ya no funciona. Vox está normalizado y en algunos entornos ya no es que dé vergüenza apoyar a la formación ultra, sino que mola”, señala Monge. Sánchez no elude esa confrontación, pero le da contenido económico y social. En el mitin de Fuenlabrada recuperó la imagen de la motosierra, símbolo de los recortes del presidente argentino, Javier Milei, para advertir de lo que puede ocurrir si gobiernan PP y Vox. La referencia no es casual: el dirigente ultraliberal visita estos días Madrid, con encuentros previstos con representantes de la derecha española. En esta batalla han irrumpido de lleno las pensiones, con los tropiezos —de nuevo— del PP y las propuestas de privatización de Vox. La polémica estalló después de que Ester Muñoz, la portavoz parlamentaria popular, advirtiera de que el sistema actual “va a petar” y reclamara reformas “valientes”. Sus declaraciones obligaron a Feijóo a salir al paso para garantizar el mantenimiento de las pensiones públicas y su revalorización conforme al IPC. Mientras tanto, Vox ha planteado avanzar hacia la privatización con un modelo que combine el actual sistema de reparto con mecanismos de capitalización individual. Un debate que Sánchez ha aprovechado para volver a enarbolar la bandera de los servicios públicos frente a las políticas de las derechas.