Motín en una caseta histórica: los diablos rojos, sin piedad en su hora más baja

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Bajo las órdenes de Sir Alex Ferguson el Manchester United se convirtió en uno de los equipos más exitosos del mundo. Con jugadores de la talla de Eric Cantona, David Beckham, Roy Keane, Ryan Giggs, Wayne Rooney o Paul Scholes, los diablos rojos dominaron la Premier League y brillaron en Europa. Sin embargo, años después de la salida del técnico escocés, el club transita por la mediocridad, muy lejos de aquellos laureles y de la gloria. Anclado en mitad de la tabla en la liga inglesa, donde es decimotercero después de siete jornadas en las que solo ha logrado una victoria, el United sufrió este miércoles una humillante derrota en casa del Como, debutante en la Champions League (4-1). El equipo que brilla bajo la batuta del español Cesc Fábregas, se movía en la Serie D italiana allá por 2008, año en que los 'red devils' conquistaron su último cetro continental, lo que da una idea más certera del bochorno inglés. Sin duda fue una de las noches más tristes de su historia europea, en la que el joven argentino Nico Paz ejerció de verdugo por parte local y el técnico Michael Carrick recibió buen parte de la culpa por los visitantes . Incluso entre sus propios futbolistas, como el capitán Bruno Fernandes , que no dudó en apuntar a la figura de su jefe. «Es una decisión del cuerpo técnico no realizar una presión hombre a hombre; a veces dejan espacios a la espalda tratando de recuperar el balón, pero cuando le concedes demasiado la posesión a este tipo de equipos, ellos ganan confianza», criticó ante los micrófonos de ' TNT Sport ' el portugués acerca del planteamiento de su entrenador. Al insistir el entrevistador sobre un posible error de Carrick a la hora de plantear el choque, el luso no se cortó: «Eso es algo que deben analizar el entrenador y su cuerpo técnico, no yo. A veces hay que ser más valiente bajo presión, asumir el riesgo de presionar arriba e incomodar al rival ». Ante el motín de su capitán, el entrenador del United no se achantó y se mostró contundente poco después en la sala de prensa: «Más allá del sistema o la táctica que emplees, si no corres, tanto hacia adelante como hacia atrás, no vas a ganar». Carrick, que firmó un contrato de dos años, evitó pronunciarse sobre su futuro, pero sí explicó por qué había ido a la zona de los aficionados de su equipo para pedirles disculpas. «Siento este club tanto como cualquiera, si no más, dada la posición en la que me encuentro y lo mucho que valoro a esta institución. Jugar de esa manera es inaceptable». «Este club tiene muchos valores; representamos algo y tenemos una forma de hacer las cosas. Podemos ganar o perder, pero la manera en que afrontamos el partido de esta noche no fue aceptable . Solo quería que nuestros aficionados supieran que comparto su sentir», agregó. La peculiar reacción de Bruno Fernandes no es la primera que se produce durante la presente temporada, pues después de caer en el Metropolitano ante el Atlético de Madrid (2-0), también en Champions, fue Lisandro Martínez quien se desahogó de forma pública. En su caso contra la directiva del club y en particular contra el director deportivo Jason Wilcox. El internacional argentino no se cortó y reclamó mayores inversiones para buscar refuerzos capaces de competir a nivel europeo. El rifirrafe se zanjó tras una reunión con el propio Carrick y la directiva del club y la posterior disculpa del futbolista, que atribuyó sus palabras a la frustración por la derrota en la capital de España y la delicada situación que atraviesa el Manchester United, con su peor arranque de curso en 40 años.