Empezó a trabajar con apenas diez años, cuando todavía no existían los rodillos de pintura en los pueblos donde aprendió el oficio, y no disfrutó de sus primeras vacaciones hasta que se casó, a los 26. La historia de Pepe Luna es la de alguien que ha dedicado prácticamente toda su vida a la pintura, primero como aprendiz, después como profesional y, finalmente, como empresario fundador de la fábrica de pinturas Blatem.Seguir leyendo....