Xavi Espart había seducido ya unos cuantos paladares esta temporada con su temple juvenil, pero se diría que en el Parque de los Príncipes le creció la barba y se hizo mayor. Reubicado a la banda derecha casi por descarte, se temía que Kvaratskhelia le rasgara la camiseta y le dejara a gatas. No fue así. Al contrario. Espart se mantuvo en pie, no le permitió al georgiano ni un solo regate y encima le tumbó en el hombro contra hombro que precedió al primer gol del Barça, su segundo de la temporada. Una jugada completamente desgraciada para Kvaratskhelia, que se lesionó para lo que resta de curso por culpa de un gesto raro en la rodilla derecha.Seguir leyendo....