La tumba de Amenhotep III, uno de los faraones más poderosos del Antiguo Egipto, volvió a abrir sus puertas al público después de más de 20 años de trabajos de conservación. El monumento, situado en el Valle de los Reyes, conserva pinturas, jeroglíficos y cámaras funerarias que revelan los secretos de una de las épocas más prósperas de la civilización egipcia.