Aseguran los expertos en iluminación que las mismas luces del hogar no deberían acompañarnos desde que desayunamos hasta que nos acostamos. Desde el punto de vista circadiano, durante el día necesitamos mayor claridad y una luz más estimulante, mientras que al avanzar la tarde, esa intensidad y el componente azul que predomina a otras horas debe reducirse progresivamente. Los beneficios de la adaptación lumínica alargan la vida y calman el ánimo. Seguir leyendo....