Una investigación internacional analizó más de 3.000 relatos de sueños y pensamientos espontáneos de 176 personas. Los científicos descubrieron que quienes utilizaban un vocabulario menos variado presentaban mayores síntomas de ansiedad o depresión. El hallazgo abre nuevas posibilidades para estudiar cómo el lenguaje refleja nuestro estado psicológico.