No debería ser noticia que los magistrados del Tribunal Constitucional ejerzan su función con plena autonomía. Si este hecho da lugar a titulares de prensa es porque la intrusión sanchista, que llegó a situar en dicho órgano a una exasesora de la Moncloa y al exministro de Justicia, ha transformado los veredictos en una correa de transmisión de consignas. Durante mucho tiempo fue normal que los miembros de la corte de garantías se pronunciasen atendiendo a argumentos de juridicidad estricta, en ocasiones a contracorriente del partido que los había propuesto y al margen de sus propias afinidades políticas. En los últimos años, sin embargo, se ha estandarizado la previsibilidad de los fallos según una correlación inamovible de mayorías y minorías.... Ver Más