Ha llegado la mañana. Ante la firmeza de los presidentes de Ceuta y Melilla en el Foro ABC, parecía que sonaba de fondo el 'Nuevo día' de Lole y Manuel. Es como si la guitarra vertical de aquel gitano ceutí, gigante del cante sin voz, fuese el palo de un galeón español que se acuna en los alisios del Estrecho para gritar un viva. Como si el eco de seda de Lole Montoya, zíncali de sangre mora, hija de una nómada de Orán, tratase de apaciguar el vaivén nocherniego del 'Melillero' cuando Málaga ya sólo es un recuerdo de ayer, un lugar a la espalda. La sima oceánica es mucho más larga que la distancia entre los dos continentes. Por... Ver Más