Tres hombres armados abrieron fuego el 23 de octubre contra los asistentes a un funeral en una iglesia de Jordania, dejando ocho muertos y decenas de heridos. Las imágenes muestran a los atacantes disparando en el patio del lugar, mientras los presentes intentaban ponerse a salvo. Las autoridades jordanas calificaron el ataque de "terrorista" y lanzaron un operativo para localizar a los responsables.