La Organización Estudiantil Socialista tenía preparada una protesta ante la llegada de Javier Milei a la universidad. El presidente de Argentina comparecía en la Rey Juan Carlos invitado por Jesús Huerta de Soto, catedrático de Economía y gran referente ideológico del mandatario, y el encuentro era perfecto para que los jóvenes expresasen su rechazo ante sus políticas ultraliberales, pero al llegar allí se dieron cuenta de que no iba a ser tan fácil. El campus estaba blindado con un fuerte despliegue policial. La zona de la biblioteca y sus alrededores, incluso un edificio de aulas, permanecieron cerrados y custodiados durante toda la mañana. Solo una entrada quedó habilitada para poder ver la ponencia del presidente de Argentina. La protesta no iba a detenerse por eso, pero tendría que ser mucho más lejos de lo que los alumnos esperaban. “Milei y Ayuso representan el mismo modelo: la ‘desfinanciación’ de lo público para expulsar a la clase trabajadora”, explicaba después Alejandro Sánchez, portavoz de la organización. “Es una vergüenza que no nos dejen entrar”, se quejaba Ainhoa, estudiante de la URJC. Ella también quería protestar, pero se dio de bruces con el cordón policial que no la dejaba ni acercarse a la calle por la que iba a acceder el coche del presidente. Frente al aparcamiento, seis furgones de la Policía tapaban la vista para que ni siquiera se pudiera distinguir cuándo llegaba el presidente.Rápidamente el punto de reunión tuvo que ser cambiado y la universidad autorizó la concentración en una zona de césped cercana a la biblioteca. Ahí se fueron reuniendo los manifestantes tras dar la vuelta entera al campus, porque el acceso principal estaba solo abierto para periodistas.“Es injusto que no podamos concentrarnos en la puerta de la biblioteca. Un campus tiene que ser un espacio libre en el que todos podamos expresar nuestras opiniones”, se quejaba Saray García, estudiante de doctorado en Ciencias de la Salud e integrante de la plataforma URJC por la Pública. Con el recuerdo de las cargas policiales que se vivieron la semana pasada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la tensión estaba presente. “La presencia policial que hay ahora mismo me parece bastante significativa y hace pensar que es probable que quieran reprimir al estudiantado y al profesorado que están manifestando su rechazo”, defendía la estudiante.Sus malos augurios no se cumplieron. La jornada se desarrolló de forma pacífica, con una gran multitud de personas reunidas en la zona habilitada entre gritos de “ni fascistas ni maderos, la universidad es para los obreros” o “Milei, basura, vos sois la dictadura”. Había cientos de estudiantes, pero no estaban solos, el presidente de Argentina fue capaz de congregar en su contra a muchos representantes de las luchas sociales que se llevan semanas desarrollando en Madrid, en el resto de España e incluso en otros países.Patricio del Corro es uno de ellos. Referente político argentino del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) en el Frente de Izquierda y exlegislador de la ciudad de Buenos Aires, lleva unos días viajando por Europa para documentar las movilizaciones juveniles en Francia, Italia y España. Al enterarse de la visita de Milei a la URJC, ha decidido acercarse a la concentración para compartir la experiencia argentina y conectar las protestas de ambos lados del Atlántico. Para Del Corro, el problema no reside en que una universidad pública dé espacio al presidente argentino, sino en lo que hacen con ellas cuando acceden al gobierno. “Vienen a las universidades públicas a dar discursos, pero después, cuando gobiernan, son los primeros en ajustar brutalmente la universidad pública”, denuncia.El militante explica que Milei representa un modelo que recorta derechos y servicios públicos para destinar recursos al pago de la deuda, mientras aumenta la presión sobre quienes se movilizan contra esas medidas. “Aunque a veces puedan ganar las elecciones, cuando empiezan a aplicar sus ajustes tienen que imponer sus planes mediante la represión”, sostiene, en referencia tanto a Argentina como a las protestas que ha observado en Europa. Esa conexión entre las luchas también explica la presencia de Lun, de 20 años, estudiante de la Universidad Autónoma de Madrid y militante de Abrir Brecha, asociación que funciona como la rama joven de Anticapitalistas, una de las principales organizaciones en la acampada de Sol y en la huelga de profesores. Aunque no pertenece a la URJC, acude allí para mostrar su apoyo a los estudiantes y denunciar lo que considera una alianza entre dos proyectos políticos con objetivos comunes. “La visita de Milei aquí significa la unión de dos proyectos de privatización, de recortes en la universidad y también de represión”, sostiene.La estudiante considera que el despliegue policial de este miércoles es un ejemplo de una represión que, denuncia, se extiende cada vez más por los campus madrileños. “Están haciendo que no se pueda vivir en los campus y que la protesta política y la libre expresión sean imposibles en nuestras universidades”, afirma.En la protesta también se podía ver a los docentes no universitarios que se encuentran en huelga, tiñendo de verde y amarillo la concentración y buscaban amplificar su mensaje. “Las educadoras de infantil de cero a tres años llevamos ya seis meses de paro” y, según denunciaba Tamara, una de las presentes en la URJC, no pueden consentir que la Comunidad de Madrid no se siente a negociar. “Al final, tenemos que estar unidos en todas las luchas”, reivindica.Sobre la visita de Milei, observaba que el presidente argentino no representa los valores de la universidad pública y no daba crédito a que su presencia fuese acompañada de un dispositivo policial que ha limitado el acceso al campus: “Los estudiantes, igual que nosotras, las educadoras infantiles, hemos demostrado que somos gente pacífica. Queremos hablar y negociar”.Fue por lo general una protesta muy pacífica, los únicos momentos de tensión se vivieron cuando apareció en una de las fachadas una pancarta que decía “fuera reaccionarios de nuestra universidad” acompañado de las fotos de Isabel Díaz Ayuso y Milei. Otros alumnos tiraron en cartel en dos ocasiones, la segunda pasadas las 13:30, cuando la concentración ya había finalizado. La desaparición de la pancarta no gustó a los estudiantes que protestaban contra Milei. Muchos de ellos acudieron al edificio en el que estaba colocada y entonaron cánticos en los pasillos y las escaleras. “Aquí están los antifascistas”. “Fuera fascistas de la universidad”. Era un modo más de dejar claro lo que llevaban toda la mañana reclamando, que están en contra de las políticas de privatización y que están preparados para la huelga que vivirán las seis universidades públicas madrileñas el 4 y el 5 de noviembre.