La motosierra de Milei se convierte en un problema electoral para PP y Vox

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El presidente argentino Javier Milei ha vuelto a Madrid con su “motosierra” en plena precampaña electoral, pero esta vez casi nadie en activo ha querido aparecer en la foto. La excepción es la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que sí ha encontrado un hueco en su agenda —aunque a su equipo le costó confirmar la cita— para recibir al presidente argentino, mientras Santiago Abascal ha optado por no verse con él por primera vez desde que llegó a la Casa Rosada en la que es ya su séptima visita a la capital. En la dirección nacional del Partido Popular tampoco hay demasiado entusiasmo por una visita que vuelve a introducir un debate incómodo a poco más de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre: el futuro de las pensiones y del Estado del bienestar.La incomodidad no ha impedido, sin embargo, que representantes de las dos principales fuerzas de la derecha española acudieran este miércoles al desayuno organizado por Nueva Economía Fórum en el Casino de Madrid que presentaba Daniel Lacalle, gurú económico de Pablo Casado. Allí estaban el presidente del Senado, Pedro Rollán, y la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre, ambos del PP. También varios cargos de Vox, entre ellos el diputado José María Sánchez y las portavoces en la Asamblea de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, Isabel Pérez Moñino y Arantzazu Cabello.En la dirección nacional le han quitado hierro a la presencia de Rollán, la cuarta autoridad del Estado, en el acto. “Pedro no tiene un cargo en Génova pero es presidente de una cámara perteneciente a las Cortes Generales del Estado. Entiendo que como autoridad institucional no tiene nada de extravagante que acuda a escuchar a un presidente de un país aunque no pertenezca a su partido político. El PP respeta las democracias de todo el mundo más allá de la coincidencia ideológica con los presidentes de uno u otro país”, trasladan a infoLibre.Génova evita desautorizar a Rollán, reivindica su condición institucional y enmarca su asistencia en el respeto a los representantes de otros países, pero también procura no identificarse políticamente con el discurso del mandatario argentino. Esta precaución contrasta con la actitud de Ayuso, dispuesta una vez más a exhibir su sintonía con uno de los grandes referentes de la derecha radical internacional. Es una excepción, para un miembro de la dirección nacional, la visita del argentino es “un delirio”. “Pero ahí poco hemos tenido nosotros que ver”, argumenta en conversación con este periódico.La presidenta madrileña ha vuelto a desmarcarse de la prudencia de la dirección nacional. Aunque todavía el martes por la noche su equipo no confirmaba el encuentro, finalmente Ayuso ha recibido a Milei en el despacho provisional que ha habilitado en las instalaciones del Canal de Isabel II, en el distrito madrileño de Chamberí. Se trata del mismo barrio en el que estaba ubicado el ático que la Comunidad de Madrid puso a la venta tras adquirirlo por 6,3 millones de euros para, supuestamente, utilizarlo como despacho aunque se trata de un inmueble de uso residencial. La presidenta de la Comunidad de Madrid lleva tiempo haciendo de su afinidad con Milei una de las expresiones de su particular batalla ideológica. Ambos comparten una retórica de confrontación con la izquierda, una defensa de las rebajas fiscales y una utilización de la palabra libertad como principal bandera política. Para Ayuso, la visita ofrece una oportunidad de reforzar un perfil propio dentro del PP y de disputar a Vox parte de su espacio ideológico. Pero lo hace en un momento especialmente delicado para la derecha, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido la defensa de las pensiones públicas en uno de los ejes centrales de su estrategia electoral.Por su parte el líder de Vox, Santiago Abascal, que en otras ocasiones ha convertido a Milei en protagonista de sus grandes citas políticas —el argentino fue la estrella de Europa Viva en mayo de 2024—, se ha borrado del encuentro, aunque ambos líderes han compartido imágenes de una videollamada que han mantenido este miércoles. Desde Vox justifican su ausencia por los compromisos de precampaña del dirigente, que este miércoles tenía actos en Galicia y Asturias —es la primera vez que tiene dos actos en el mismo día—. Sí se ha visto, sin embargo, con su número dos, Ignacio Garriga, y con dirigentes de la fundación Disenso. La diferencia entre Milei y otros referentes internacionales de Vox también ayuda a entender la cautela. Abascal no tuvo inconveniente en presentar recientemente en Madrid a Jordan Bardella, presidente de la Agrupación Nacional francesa, en otro desayuno de Nueva Economía Fórum. El dirigente francés construye buena parte de su discurso sobre la inmigración, la seguridad y la identidad nacional, asuntos que Vox considera centrales para su movilización electoral, frente al desmantelamiento del Estado del Bienestar.El presidente argentino ha construido buena parte de su identidad política alrededor de una motosierra que simboliza la reducción radical del gasto público y del tamaño del Estado. Este miércoles, ante empresarios y representantes políticos españoles, volvió a defender su receta ultraliberal. Describió los impuestos como un "robo", la intervención del Estado en determinados sectores como "corrupción" y llamó al capital privado a mirar a Argentina. “Cuando se liberaliza la economía, todo fluye de acuerdo a la ley natural”, recalcó después de citar la filosofía escolástica medieval como uno de sus referentes. El discurso llega después de que PP y Vox hayan tenido que salir del paso sobre un eventual cambio en el sistema público de pensiones si llegan a La Moncloa. Fue el portavoz económico de Vox, José María Figaredo, quien aseguró que hacía falta una reforma hacia un sistema mixto con mecanismos de capitalización —es decir, una privatización— tras definir al sistema español como un modelo “zombi” y “quebrado”. Abascal trató después de rebajar la alarma y prometió que las pensiones se pagarán “como sea, con un sistema o con otro”.En la formación de Feijóo tampoco han contribuido a despejar las dudas las declaraciones de su portavoz en el Congreso y la voz de la campaña del PP, Ester Muñoz, que advirtió de que el modelo actual “va a petar”. La conservadora, una de las voces más autorizadas de la dirección del PP, defendió que había que ser “valientes” y cambiar el modelo. No detalló qué reforma concreta propone el PP, pero esas declaraciones apuntan a una privatización de las pensiones. Alberto Núñez Feijóo, sin embargo, trató de desmarcarse prometiendo mantener el sistema actual: revalorizar las pensiones conforme al IPC si llega a la Moncloa. Ambos partidos aspiran a llegar al Gobierno y necesitan convencer a un electorado, los pensionistas, que asciende a unos diez millones de personas y en el que tradicionalmente han conseguido buenos resultados. El problema para PP y Vox es que estos grupos de edad, los que ya cobran pensiones o los que aspiran a hacerlo a corto y medio plazo, son también los que más acuden a las urnas. Y el entusiasmo mostrado durante años hacia Milei permite al PSOE establecer una comparación políticamente incómoda entre la motosierra que el argentino exhibe y las políticas que podrían aplicar sus aliados españoles.Milei tampoco ha hecho ningún esfuerzo por rebajar la tensión con el Gobierno español. Durante el desayuno ha vuelto a cargar contra Pedro Sánchez, al que ha calificado de “impresentable dictador”, además de tacharlo de “corrupto” y animar a desalojar a los socialistas del poder “a patadas”. El mandatario argentino, que no mantiene encuentros oficiales con Sánchez durante sus visitas a España —y tampoco con el rey Felipe VI— ha vuelto a convertir sus discrepancias ideológicas en un enfrentamiento político directo.Con su teatralidad habitual, y cambiando la voz, parodió al socialismo por hablar de empatía y tiró, como no, de motosierra: "Si quieren poner las cosas en orden, debe haber motosierra en el gasto público y devolverle el dinero al sector privado”, aseguró. "Quien crea riqueza son los empresarios, no los malditos corruptos. Quien crea riqueza son ustedes: pónganse en pie porque ustedes son los que van a salvar a Occidente", concluyó en un alegato final hacia la sala con tono más exaltado.El PSOE, por su parte, ha aprovechado su visita para responderle en su propio lenguaje. En la fachada de su sede de Ferraz ha desplegado una lona con un mensaje irónico: “Hola, Milei. Los zurdos y las zurdas te dan la bienvenida a España, el país que más crece de Europa”. Y, en esa línea, el propio Sánchez ha publicado un vídeo reivindicando el término que Milei utiliza de forma despectiva contra sus adversarios políticos. “Soy zurdo y a mucha honra”, ha proclamado el presidente del Gobierno, vinculando esa identidad a medidas como la subida de las pensiones, el incremento del salario mínimo o la ampliación de derechos sociales.La respuesta ha incluido también una referencia musical. Mientras viajaba a Burgos para participar en un acto de precampaña, Sánchez ha compartido en sus redes sociales que estaba escuchando Fanático, de la cantante argentina Lali Espósito, enfrentada públicamente con Milei. La cantante ha sido objeto de críticas de Milei por su posición política y por su participación en espectáculos financiados con dinero público y su canción Fanático es una sátira de esa confrontación.La controversia no se ha limitado a la política institucional ni a las redes sociales. La visita también ha provocado protestas en la Universidad Rey Juan Carlos, donde Milei ha participado en la apertura de la décima Conferencia Anual de Madrid sobre Economía Austríaca. Centenares de estudiantes se han concentrado en el campus de Vicálvaro para rechazar su presencia. La Plataforma URJC por la Pública había solicitado que se cancelara la invitación, que el Rectorado se desvinculara de la visita y que se hicieran públicos los posibles costes asumidos por la universidad. Los convocantes también habían denunciado que se pretendiera utilizar la asistencia del alumnado con fines evaluativos.La protesta ha puesto el foco en otra de las contradicciones señaladas por los detractores del mandatario: la participación en una universidad pública española de un presidente cuya política de recortes en Argentina ha afectado también a la financiación de la enseñanza superior pública. El acto se ha desarrollado en medio de un amplio dispositivo policial y de las críticas de organizaciones estudiantiles. La motosierra ha vuelto a Madrid, pero esta vez llega cuando PP y Vox necesitan convencer a los votantes de que las pensiones y los servicios públicos estarán a salvo si alcanzan el Gobierno. Y ciertas fotografías no ayudan.