Bose compra Skullcandy y se mete de lleno en los auriculares más asequibles: la marca seguirá existiendo y tendrá acceso a su tecnología de cancelación de ruido

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Bose acaba de comprar Skullcandy, el conocido fabricante de auriculares asequibles que lleva más de veinte años vinculado a los deportes de acción y los videojuegos. La adquisición puede resultar un poco extraña, teniendo en cuenta que Bose es una de las grandes referencias del audio de gama alta, mientras que Skullcandy vende auriculares por menos de 100 euros. Y las dos marcas van a seguir existiendo.Según leemos en Android Authority, la operación se anunció ayer 21 de octubre, pero Skullcandy seguirá funcionando como una marca independiente dentro de la división de audio de consumo de Bose. También mantendrá su sede en Park City, Utah, aunque no sabemos cuánto ha pagado su nueva propietaria por ella. De momento tampoco se han anunciado cambios en la dirección ni en la plantilla.Skullcandy ya llevaba tiempo utilizando tecnología de Bose Bose QuietComfort 45Aunque a primera vista pueda parecer extraño que Bose compre una marca de auriculares económicos, la relación entre ambas empresas no es precisamente nueva. Bose y Skullcandy llevan colaborando desde 2025, y esa colaboración ya ha dado como resultado varios productos que están a la venta. Algunos de ellos, además, incorporan tecnologías que hasta hace poco asociábamos principalmente con los auriculares más caros.Uno de los primeros ejemplos fueron los Method 360 ANC con tecnología Sound by Bose, unos auriculares completamente inalámbricos que cuestan oficialmente 119,99 euros en Europa, aunque pueden encontrarse por menos de 100 euros en algunas tiendas españolas. Bose ha participado en su ajuste acústico y en el sistema de adaptación al oído, que también encontramos en los Method 540 ANC de 139,99 euros.La colaboración fue algo más lejos este verano con los Crusher 1080 ANC y su cancelación de ruido Bose QuietControl. Estos auriculares de diadema cuestan 249,99 euros e incorporan el sistema de graves sensoriales ajustables de Skullcandy, además de audio espacial con seguimiento de los movimientos de la cabeza y distintos sistemas de procesamiento del sonido desarrollados por Bose.Y precisamente la cancelación activa de ruido es una de las especialidades del fabricante estadounidense. Modelos como los QuietComfort Ultra de segunda generación llevan años situando a Bose entre las referencias del sector. Ahora Skullcandy tendrá mayor acceso a esa tecnología, si bien eso no significa que todos sus próximos auriculares vayan a incorporarla, ni que necesariamente vayan a sonar mejor por hacerlo.Bose también quiere vender auriculares a quienes no gastan 300 euros Bose QC35 IIHay algo que también conviene tener presente: Bose y Skullcandy se dirigen a públicos bastante diferentes. La primera lleva décadas asociada a auriculares de gama alta, mientras que la segunda tiene una presencia importante entre aficionados al skate, al snowboard, al deporte y a los videojuegos. Y, además, muchos de sus productos cuestan bastante menos que los de Bose.Por otra parte, la firma estadounidense ya había mostrado interés por recuperar auriculares deportivos con precios más contenidos. Ahora, en lugar de crear una familia de auriculares económicos bajo su propio nombre, Bose se hace con una marca que ya tiene presencia en ese segmento y que conoce a un público al que sus productos habituales no siempre llegan.Bose, por cierto, lleva una temporada bastante activa comprando empresas. En noviembre de 2024 adquirió McIntosh Group, incorporando McIntosh y Sonus faber a su catálogo de marcas de alta fidelidad. Durante 2026 también se ha hecho con StreamUnlimited, especializada en software para dispositivos de audio, y Firelight Technologies, responsable de FMOD, una plataforma de audio interactivo utilizada en videojuegos.Y hablando de adquisiciones, hay un dato que seguimos sin conocer: cuánto ha costado Skullcandy. En 2016 un fondo gestionado por Mill Road Capital pagó unos 196,6 millones de dólares por la marca, aproximadamente 180 millones de euros al cambio de aquella época. Ahora ha sido esa misma firma de inversión la que se la ha vendido a Bose, aunque las condiciones económicas se mantienen confidenciales.De momento, Bose asegura que respetará la identidad de Skullcandy y que facilitará su acceso a tecnología, recursos y distribución internacional. Lo que no sabemos es si los próximos auriculares de Skullcandy mantendrán sus precios actuales, especialmente si empiezan a incorporar más desarrollos de su nueva propietaria. Tampoco se han anunciado cambios en los catálogos de ninguna de las dos marcas.