Sir Tony Radakin, antiguo jefe de Estado Mayor del Royal Army, ordenó aprender de Ucrania, ya que combinada «con el avance de la tecnología, abre un abanico de posibilidades»

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La guerra de Ucrania está acelerando la transformación de los ejércitos europeos. La combinación de nuevas tecnologías, sistemas no tripulados y armamento de precisión está modificando las operaciones terrestres y obligando a revisar las capacidades militares tradicionales.Así lo afirmó el almirante Sir Tony Radakin, entonces jefe del Estado Mayor de la Defensa del Reino Unido, durante la Conferencia de Guerra Terrestre del Royal United Services Institute (RUSI), celebrada el 23 de julio de 2024. El militar defendió que las lecciones del conflicto ucraniano, combinadas con el avance tecnológico, ofrecen nuevas oportunidades para reforzar las capacidades del Ejército británico.Ucrania como laboratorio de la guerra tecnológicaRadakin destacó que Ucrania ha demostrado cómo un país con capacidades limitadas en determinados ámbitos puede desafiar a un adversario superior mediante la innovación y el empleo coordinado de distintos sistemas de armas. Como ejemplo, señaló la capacidad ucraniana para debilitar a la flota rusa del mar Negro mediante una combinación de drones y misiles de largo alcance.Esta experiencia, sostuvo, debe servir de referencia para modernizar las fuerzas terrestres británicas. Entre sus prioridades mencionó la incorporación de drones de ataque, misiles hipersónicos y tecnologías capaces de aumentar la precisión, la movilidad y el alcance de las operaciones militares.El objetivo es desarrollar fuerzas terrestres que integren tecnologías avanzadas y permitan actuar con mayor rapidez. La inteligencia artificial, los sistemas autónomos y la integración de datos pueden facilitar la identificación de objetivos y mejorar la coordinación entre unidades, sensores y plataformas de combate.Para Radakin, la innovación no debe limitarse a adquirir nuevos equipos. También requiere transformar la organización, el entrenamiento y la forma de combatir, incorporando con rapidez las lecciones extraídas de los conflictos reales.Una transformación militar al servicio de la OTANEl almirante defendió que el Ejército británico debe reforzar su capacidad de despliegue, movilidad y potencia de fuego para asumir un papel central dentro de la OTAN. Su visión pasa por unas fuerzas capaces de reaccionar con rapidez, operar a mayor escala y atacar objetivos a distancias superiores.En este contexto, Radakin respaldó el objetivo de duplicar la capacidad de combate de las fuerzas terrestres para 2027 y triplicarla antes de finalizar la década. Para alcanzarlo, consideró imprescindible combinar inversión, modernización tecnológica y una mayor eficiencia en el empleo de los recursos disponibles.El responsable militar también advirtió de que persistían carencias en personal, equipamiento, reservas, formación y tecnología, consecuencia, en parte, de años de inversión insuficiente. Reconocer esas limitaciones, afirmó, es el primer paso para corregirlas.Su mensaje apuntaba a una transformación profunda: los ejércitos del futuro deberán integrar tecnología avanzada, capacidad industrial y experiencia operativa para mantener su ventaja frente a adversarios cada vez más adaptables. La guerra de Ucrania demuestra que la innovación puede alterar el equilibrio sobre el terreno y que la rapidez para incorporar nuevas capacidades será decisiva para la defensa europea.