Spotify ha anunciado que este año ha retirado más de 50 millones de pistas de «slop y spam» de sus recomendaciones. La palabra importa: no las ha eliminado, las ha dejado fuera del sistema que decide qué te suena. Siguen en la plataforma, buscables y reproducibles. Lo publicó el 20 de octubre en su sala de prensa, en un balance del primer año de su política sobre música con inteligencia artificial.Y el mismo día, en el mismo newsroom, anunció un acuerdo con Believe para lanzar una herramienta con la que los fans harán versiones y remezclas usando IA.¿Qué significa exactamente «retirar de las recomendaciones»?Que esas canciones dejan de aparecer en listas algorítmicas y editoriales, no que desaparezcan. La cifra de borrado real es otra y Spotify la da en el mismo texto: más de 75 millones de pistas eliminadas por completo de la plataforma por infracciones «graves o reiteradas» de sus normas. Los 50 millones son, dice, adicionales a esos 75.Aquí está el detalle que Spotify no comenta y que señaló Engadget: los 75 millones son la misma cifra que dio en septiembre de 2025, sin actualizar trece meses después. O el borrado se ha frenado, o la empresa ha decidido no dar números nuevos. No lo explica.Los editores humanos, añade la compañía, no programan contenido identificado como slop o spam. El cambio en el sistema de recomendación se hizo en los últimos seis meses, después de revisar pistas que los oyentes «se saltaban, ignoraban o nos decían que no querían escuchar», y Spotify afirma haber visto desde entonces «un descenso marcado» en la preocupación de los oyentes por que este contenido aparezca en sus recomendaciones.¿Cómo decide qué es basura?Con una mezcla de señales, ninguna decisiva por sí sola: comportamiento y comentarios del oyente, patrones de subida, metadatos y varias herramientas externas de detección de IA. «Usando estas señales juntas podemos identificar probable slop o spam con más confianza», dice el texto.Los patrones que busca son reconocibles: subidas masivas, duplicados, manipulación de posicionamiento, redes de listas de reproducción fraudulentas y pistas artificialmente cortas, una de las tácticas que la empresa dice combatir.Spotify reconoce dos cosas importantes. Una, que la detección de IA tiene límites y será más difícil a medida que la IA generativa mejore. Dos, implícitamente: no publica ninguna definición de «slop», ningún umbral, ninguna cifra de falsos positivos ni procedimiento de apelación documentado. No sabemos cuántos músicos humanos han caído por error en ese filtro.Hay además un dato económico que explica parte del fenómeno. Desde 2024 una pista necesita 1.000 reproducciones anuales para generar derechos, y Spotify afirma que las canciones con indicadores de alta probabilidad de ser generadas por IA son diez veces más propensas a quedarse por debajo de ese umbral.¿Y la música hecha con IA que no es spam?Se queda, y Spotify insiste en que no va contra ella. Su herramienta para eso son los AI Credits, lanzados en abril de 2026: el artista declara en qué roles e instrumentos usó IA y el oyente lo ve en los créditos de la canción, en la vista de reproducción del móvil. La compañía dice recibir «decenas de miles de créditos cada día».Caso aparte son las AI Personas, artistas cuya identidad entera está generada por IA. Hay «miles» etiquetadas y quedan excluidas por defecto de las recomendaciones editoriales y algorítmicas, salvo que el oyente las siga expresamente. Spotify se presenta como el único gran servicio de streaming que etiqueta esto.El resto del balance son cifras de sus sellos de autenticidad: más de 300.000 artistas con «Verified by Spotify», que según la empresa representan más del 99 % de lo que buscan los oyentes y son en más del 70 % independientes, algo que ya contamos cuando lanzó ese sello para distinguir humanos de IA. Y una protección de perfil, en pruebas con «miles» de artistas, que permite revisar los lanzamientos que les atribuyen autoría antes de que aparezcan en su página; promete abrirla a todos antes de final de año.¿Es suficiente?Para Engadget, no, y su argumento más sólido no es el de borrarlo todo. Es otro: Spotify no ofrece al usuario ningún interruptor. No hay forma de pedir que no te suene música generada con IA. «Estaría bien ver a Spotify dando a los usuarios una manera de excluirse», escribe Kris Holt, que resume el conjunto con una frase difícil de rebatir: «Da la sensación de que Spotify quiere nadar y guardar la ropa».Porque es exactamente lo que ocurrió ese día. Mientras publicaba su balance sobre priorizar la artesanía humana, anunciaba con Believe una herramienta para que los fans hagan versiones y remezclas con IA: artistas de Believe y TuneCore que se apunten voluntariamente, derechos para el artista y el titular del original, cada remezcla enlazada a la canción de partida y acceso como extra de pago para suscriptores de Premium. No hay fecha de lanzamiento. «Bien hecha, la creatividad del fan puede estrechar el vínculo entre los fans y los artistas que quieren», dijo Charlie Hellman, vicepresidente sénior y responsable global de música de Spotify.La comparación con la competencia es la que deja a Spotify en evidencia. Deezer anunció hace unos días que permitirá filtrar del buscador la música hecha con IA antes de que acabe el año, que es precisamente el interruptor que aquí no existe.Mi lectura es que la cifra grande tapa la noticia pequeña, y la pequeña es más interesante. Cincuenta millones suena enorme, y lo es: si el catálogo ronda los 250 millones de pistas, como dijo el co-consejero delegado Gustav Söderström en la presentación de resultados del primer trimestre de 2026 —cifra que, por cierto, no cuadra con los «más de 100 millones» que siguen diciendo los materiales públicos de la empresa—, estaríamos hablando de una de cada cinco canciones fuera de las recomendaciones. Esa proporción no describe un problema de moderación, describe el estado del catálogo. Y lo que Spotify ha hecho con él es esconderlo, no limpiarlo.Entiendo el argumento de no borrar: hacerlo obliga a decidir qué es slop con detectores que la propia empresa admite que fallan, y un falso positivo contra un músico humano es un daño económico directo. Lo que no entiendo es la negativa a dar al oyente la opción de decidir por sí mismo, ni el silencio sobre los falsos positivos. La industria lleva meses empujando en esa dirección, desde la petición de las tres grandes discográficas de excluir el slop de las listas hasta la iniciativa del sector contra el fraude de streams. Un filtro opcional en los ajustes costaría poco y diría mucho más que un comunicado titulado «priorizando la artesanía humana».La noticia Spotify saca 50 millones de canciones basura de sus recomendaciones, pero no las borra: siguen en el catálogo fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.