La Universidad CEU Fernando III reúne en Sevilla a expertos internacionales para analizar el impacto de la IA en la educación

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La inteligencia artificial ya está transformando la manera de enseñar, aprender, investigar y trabajar. El desafío ahora es conseguir que esta revolución tecnológica se traduzca en una mejora real de la educación, sin debilitar capacidades humanas esenciales como el pensamiento crítico, la creatividad y la autonomía intelectual. Esta ha sido una de las principales conclusiones de SAMYRAD 2026 (Smart Algorithms & Models: Your Reach to Advanced Dialogues. Intersection of Artificial Intelligence and Education) , el congreso internacional celebrado en la Universidad CEU Fernando III. El encuentro ha reunido a investigadores, docentes y especialistas para reflexionar sobre las oportunidades y los desafíos que plantea la inteligencia artificial en la educación superior, desde sus aplicaciones en los procesos de enseñanza y aprendizaje hasta sus implicaciones éticas, sociales y económicas. La relevancia de esta temática y la dimensión académica del encuentro contribuyen, además, al posicionamiento investigador de la Universidad CEU Fernando III, que ha ejercido como sede del congreso y ha participado activamente en su Comité Organizador a través de Francisco Pérez-Fernández , profesor de la Facultad de Humanidades, Educación y Deportes. José Eduardo Vílchez López , vicerrector de Investigación de la Universidad CEU Fernando III, ha destacado la importancia de esta iniciativa para impulsar la generación de conocimiento y el diálogo entre la comunidad científica internacional, las instituciones académicas, las empresas y las administraciones públicas, contribuyendo al análisis y debate de los principales factores implicados en esta transformación. Una de las principales reflexiones compartidas durante las dos jornadas ha sido que el avance tecnológico no se traduce automáticamente en progreso educativo. La incorporación de herramientas de inteligencia artificial requiere investigación rigurosa, prácticas basadas en la evidencia y estrategias institucionales que permitan aprovechar sus posibilidades y comprender también sus limitaciones. Así lo ha señalado Samira Hosseini , integrante de la organización del congreso, quien considera que la cuestión ya no es si la inteligencia artificial tiene cabida en la educación, sino cómo integrarla de manera responsable, eficaz y equitativa. La IA permite avanzar hacia experiencias de aprendizaje más personalizadas, desarrollar sistemas inteligentes de tutorización, automatizar tareas administrativas y repetitivas y ofrecer nuevas herramientas de apoyo a docentes e investigadores. Sin embargo, su aplicación también plantea retos relacionados con los sesgos algorítmicos, la desigualdad educativa y el riesgo de una dependencia excesiva de estas tecnologías. En este escenario, el papel del profesorado adquiere una importancia especial. A medida que el acceso a la información y a los contenidos generados por inteligencia artificial se vuelve más inmediato, la educación debe reforzar aquellas competencias que permiten a los estudiantes interpretar la realidad, formular preguntas relevantes, contrastar información y tomar decisiones fundamentadas. Como ha destacado Hosseini, el futuro educativo no debería medirse por la cantidad de inteligencia artificial que se incorpora a las aulas, sino por la capacidad de cultivar la inteligencia humana mediante su uso responsable. SAMYRAD 2026 también ha puesto de manifiesto la necesidad de estrechar la colaboración entre el ámbito académico y el empresarial para afrontar los cambios que la inteligencia artificial está introduciendo en el mercado laboral y en los procesos productivos. Aunque ambos sectores avanzan hacia una mayor integración de estas tecnologías, todavía existen diferencias en sus ritmos y prioridades. Mientras que las empresas buscan mejorar la productividad, la eficiencia, la innovación y la competitividad, las universidades tienen también la responsabilidad de generar conocimiento, formar personas capaces de pensar de manera autónoma y garantizar que las aplicaciones tecnológicas se desarrollen sobre bases científicas y éticas sólidas. Para Hosseini, el reto consiste en lograr que el conocimiento científico, las capacidades humanas y la innovación tecnológica evolucionen conjuntamente. Esto requiere un diálogo más estrecho entre universidades y empresas , sin reducir la misión universitaria a las necesidades inmediatas del mercado laboral. En esta línea, el congreso ha defendido una concepción de la productividad que va más allá de hacer más tareas en menos tiempo. La inteligencia artificial puede acelerar procesos y facilitar decisiones, pero su verdadero valor reside en contribuir a generar mejores resultados y resolver problemas relevantes. Sin pensamiento crítico, la velocidad también puede amplificar los errores. La colaboración internacional e interdisciplinar se presenta, por tanto, como una condición esencial para abordar unos desafíos que trascienden fronteras y ámbitos de conocimiento y que requieren la participación conjunta de investigadores, docentes, responsables públicos y profesionales del sector tecnológico. La dimensión científica de SAMYRAD 2026 se ha visto reforzada por la participación de especialistas de referencia y por la colaboración de IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers), considerada la mayor organización profesional tecnológica del mundo y uno de los principales editores de literatura científica y técnica en este ámbito. Entre los ponentes destacados figuró Ignacio Aguaded , catedrático de la Universidad de Huelva y referente internacional en tecnología educativa, encargado de impartir la conferencia inaugural. A lo largo de su trayectoria, ha impulsado redes de colaboración académica con América Latina y ha dirigido durante años la revista Comunicar, publicación de referencia en los ámbitos de la Educación y la Comunicación. El programa contó también con la participación de Irena Palamani Xhurxhi , directora de People Science en Walmart cuya trayectoria profesional destaca por aplicar el razonamiento económico causal y la inteligencia artificial a gran escala en grandes corporaciones. Junto a ellos, otros especialistas han contribuido al intercambio de experiencias y al análisis de los principales desafíos que plantea la inteligencia artificial en la educación superior. Mediante conferencias, talleres, mesas de debate y presentaciones de investigaciones, el encuentro ha favorecido el diálogo entre distintas perspectivas académicas y profesionales, abordando la IA no solo como una innovación tecnológica, sino como un fenómeno con profundas implicaciones para la formación, la investigación y la sociedad. La celebración de SAMYRAD 2026 refuerza el compromiso de la Universidad CEU Fernando III con la investigación, la transferencia de conocimiento y la cooperación con la comunidad científica internacional. El reto de la educación superior no consiste únicamente en preparar a los estudiantes para convivir con la inteligencia artificial, sino en formar personas capaces de comprenderla, utilizarla con criterio y ponerla al servicio del conocimiento y del bien común.