Emoción y liderazgo de Giménez en su vuelta a casa: «Uno de los nuestros»

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Cumplió como el soldado que es y abandonó el campo muy emocionado. Así fue la noche de Josema Giménez , que volvía al Metropolitano, esta vez con la camiseta del Deportivo, tras 13 años defendiendo la elástica colchonera. Un reencuentro que comenzó con un aviso por megafonía y una sonora ovación («¡Uruguayo, uruguayo!») y que finalizó con el central entregándose a la que fuera su afición, aunque no muy contento por la derrota del equipo gallego, al que guio en todo momento desde la defensa. «No sumar no sirve de nada. El equipo hizo un gran trabajo ante un gran rival. Merecimos el empate, no se pudo. A seguir, a pensar en Copa y después, el partido de Liga que hay que ganar (...). Esto es fútbol. Yo soy un peón más de la gente que maneja este circo. Mi fin es trabajar. Agradecido a todo el amor y cariño que me brindó el Metropolitano. De corazón, muchas gracias. Los voy a llevar siempre conmigo. Traté de no centrarme en lo emocional«, aseguró ante los micrófonos de Movistar Plus. Lo cierto es que Giménez, desde su fichaje por el Dépor el pasado verano, se ha convertido en el líder indiscutible de la zaga blanquiazul, un papel que prolongó ante el Atlético. No pudo hacer nada en el gol de su amigo Julián, pero sí colaboró en la apañada salida de balón de los visitantes (completó 37 de 38 pases intentados) y recuperó un puñado de balones (tres), los mismos que propiciaron las mejores ocasiones gallegas. Incluso, presa de su garra charrúa, se animó a subir al ataque en los minutos finales, ya con sus excompañeros recluidos en su área ante el avance rival. Un espíritu indómito que había sido recompensado en la previa con una amplia pancarta en uno de los fondos del Metropolitano: «Respeto al que siempre nos respetó. Uno di noi», fue el mensaje elegido por la afición colchonera para dar la bienvenida, y al mismo tiempo despedir como es debido, a uno de sus jugadores más importantes en las últimas décadas.