Tesla arranca la producción del robot humanoide Optimus en su fábrica de Fremont y Elon Musk aspira a fabricar 20.000 unidades por semana a finales de 2027

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A la hora de hablar de robots humanoides, Tesla quiere ser una de las empresas líderes, de ahí que haya empezado a fabricar su robot Optimus en su planta de Fremont, California. El objetivo de Elon Musk es ambicioso: llegar a producir 20.000 unidades a la semana antes de que termine 2027. Sin embargo, entre las primeras unidades fabricadas y una producción de semejante magnitud existe una distancia tecnológica que la compañía todavía debe recorrer.La apuesta por Optimus deja ver un cambio importante en la estrategia de Tesla. La compañía, conocida principalmente por sus coches eléctricos, está aprovechando parte de su capacidad industrial para desarrollar una nueva línea de negocio centrada en máquinas capaces de realizar tareas físicas. La antigua infraestructura de fabricación de vehículos de Fremont sirve ahora también como punto de partida para esta iniciativa, aunque fabricar un robot humanoide implica dificultades muy diferentes a las de ensamblar un automóvil.Los desafíos de fabricar un robot humanoide a gran escala Q3 Shareholder Update → https://t.co/sXBSeLiJIj Highlights – FSD Supervised attach rate grew to over 75% of new vehicle deliveries in NA – Unveiled the next-gen Roadster – Record deliveries in Canada, Australia, Japan & Taiwan – Tesla Semi now in volume production. Top… pic.twitter.com/yQQRq9LwSd— Tesla (@Tesla) October 21, 2026 El verdadero desafío no consiste simplemente en construir miles de unidades, sino en conseguir que funcionen correctamente en condiciones reales. Un robot destinado a trabajar junto a personas debe mantener el equilibrio, manipular objetos, desplazarse por espacios con obstáculos y responder a situaciones que no siempre puede anticipar. Además, necesita hacerlo de forma segura y sin sufrir averías constantes. Tesla tendrá que revisar sus componentes y procesos de montaje para garantizar que Optimus pueda soportar un uso prolongado sin disparar los costes de mantenimiento.A esto se suma la inteligencia artificial que controla sus movimientos. Un humanoide puede tener una estructura mecánica avanzada, pero su utilidad depende de lo que sea capaz de hacer con ella. Reconocer objetos no es suficiente: también debe comprender cómo interactuar con ellos, elegir los movimientos adecuados y adaptarse cuando una tarea no sale como esperaba. Tesla todavía trabaja en estas capacidades, por lo que no está claro cuándo podrá ofrecer un robot preparado para desempeñar una gran variedad de tareas de manera autónoma. ¿Comprarías un coche sin volante ni pedales? Tesla lo está peleando con las autoridades de Estados Unidos para hacerlo en 2026Para acelerar ese desarrollo, la compañía está reforzando una infraestructura menos visible, pero muy importante: la potencia de cálculo. Tesla prevé mejorar sus sistemas de IA antes de finalizar 2026. Esta infraestructura se utilizará tanto para la conducción autónoma como en la robótica, dos campos en los que los modelos de inteligencia artificial necesitan de grandes cantidades de datos para aprender y desenvolverse en entornos complejos. La disponibilidad de baterías también forma parte de la ecuación. Tesla está ampliando su capacidad de producción y procesamiento de materiales en diferentes regiones, con proyectos relacionados con las celdas de litio-ferrofosfato en Nevada y el refinado de litio y la fabricación de materiales catódicos en Texas. Estas inversiones responden a las necesidades de su negocio energético y automovilístico, pero también demuestran la importancia de controlar los componentes necesarios para fabricar tecnología a gran escala.La apuesta por Optimus coincide con una caída de los beneficiosTodo este esfuerzo llega mientras la compañía afronta dificultades en su negocio principal. En el tercer trimestre de 2026, sus ingresos fueron de 28.040 millones de dólares, frente a los 28.090 millones del mismo periodo del año anterior. Además, sus beneficios disminuyeron un 43 %, en un contexto de mayores gastos e inversiones en inteligencia artificial, conducción autónoma y robótica.El inicio de la producción de Optimus demuestra que Tesla ha pasado de la fase de desarrollo a una primera etapa de fabricación industrial. No obstante, todavía queda por demostrar que estos robots pueden ser fiables, útiles y económicamente viables. La meta de 20.000 unidades semanales supondría un salto enorme, pero el éxito no se medirá únicamente por el número de máquinas que salgan de la fábrica, sino por su capacidad para realizar trabajos concretos de forma segura y consistente.Si Tesla consigue resolver estos problemas, Optimus podría convertirse en una pieza muy importante de la automatización industrial. Por ahora, la compañía ha puesto en marcha el proceso; demostrar que los robots humanoides pueden trabajar de manera eficaz y a un coste competitivo será la verdadera prueba.