Meta pausa la función de compartir de Muse: el título de tu conversación acababa en el DNS público

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Meta ha suspendido la posibilidad de compartir conversaciones de Muse, su agente de IA personal, después de que un equipo de investigadores demostrara que esas páginas se podían encontrar sin que nadie te diera el enlace. El motivo es un detalle de diseño: la dirección de cada conversación compartida se construye con el título del propio chat, y ese nombre queda registrado en el DNS público.Lo descubrió Claroc, que publicó su investigación el 18 de octubre. Ars Technica preguntó a Meta y el 20 de octubre la compañía respondió que «hemos pausado esta funcionalidad mientras revisamos este informe y consideramos cambios en cómo se pueden descubrir estos enlaces», según recogió Engadget.¿Cómo se descubrían esas conversaciones?Con una sola consulta. Muse genera la dirección de cada conversación compartida juntando el título del chat con un identificador aleatorio, todo bajo un mismo dominio de Meta. Cuando alguien abre ese enlace, su navegador tiene que resolver el nombre, y los servicios de DNS pasivo —que guardan el histórico de nombres de dominio consultados en internet— lo apuntan.El resultado es un índice. «Muse nombra la dirección web de cada conversación compartida según el título de la propia conversación, y esa dirección se escribe en el DNS público», explican los investigadores. «Una búsqueda de DNS pasivo devuelve miles de ellas, listadas por nombre, como un índice de contenidos».El identificador aleatorio no sirve de nada contra esto, y los autores lo dicen con claridad: adivinarlo nunca fue el objetivo, porque el DNS registra el nombre completo. Lo resumen así: «Si nos lo hubieras preguntado antes, habríamos supuesto que reunir esto costaría un esfuerzo real. Costó una consulta».El error concreto es poner el título en el subdominio y no en la ruta de la dirección. Y hay un segundo canal: urlscan.io, un servicio público de análisis de páginas, ya guardaba más de 75 escaneos de conversaciones compartidas de Muse.¿Cuántas conversaciones privadas se filtraron?Aquí hay que frenar, porque el titular que circula en varios medios es falso. Claroc descubrió más de 6.800 direcciones de conversaciones compartidas, pero eso no significa 6.800 conversaciones sensibles expuestas. Abrieron «unos pocos cientos» y dejaron el resto, y su conclusión es explícita: «La mayoría de lo que abrimos era anodino. Las páginas que nos preocuparon eran una minoría».Describen seis casos, todos sin nombres ni enlaces: las notas de un candidato preparando una llamada confidencial con un laboratorio de IA, con el contacto interno y la hora exacta; una revisión interna de ingresos de una empresa de marketing marcada para su consejero delegado; la solicitud de préstamo de un pequeño empresario, con el importe; una lista de tareas con una alerta de fraude bancario, con número de cuenta parcial e importe; el informe de rendimiento de un inversor inmobiliario, con dos direcciones y cifras de hipoteca; y el calendario anual de vacaciones de una plantilla, con la semana de ausencia de cada empleado.No hay cifra de personas afectadas en ninguna fuente, y los investigadores aclaran que no contactaron con nadie y que no tienen pruebas de que alguien haya hecho mal uso de esas páginas. Tampoco hicieron fuerza bruta, no iniciaron sesión, no rellenaron formularios y dejaron en paz la única página que pedía contraseña. El riesgo que señalan no es solo el contenido: «Para alguien que busque causar daño, una lista así es un atajo, lista para el fraude, la suplantación o la ingeniería social».¿Avisaba Meta de que esos enlaces eran públicos?A medias, y el matiz importa. La página de ayuda que documenta compartir conversaciones advierte de que «quien tenga el enlace podrá ver tu conversación», que el enlace no caduca y que la gente puede reenviarlo. Pero esa página documenta Meta AI, no Muse específicamente, como precisan los propios investigadores. Y en ningún sitio avisaba de lo que de verdad importa: que el título acaba convertido en un nombre de dominio público.Meta sí pedía en su robots.txt a los rastreadores de buscadores y de IA que se mantuvieran fuera de las rutas de los enlaces compartidos. No sirvió de nada, y la explicación es elegante: «robots.txt gobierna el rastreo, no el acceso, y nuestro descubrimiento nunca pasó cerca de un buscador».Hay otra consecuencia incómoda que los investigadores apuntan: una auditoría de seguridad que parta de los ajustes documentados de la aplicación puede no ver nada de esto, porque lo que hace que una conversación compartida sea encontrable no aparece en ningún control de privacidad.¿Está resuelto?Parcialmente, y conviene decir hasta dónde llega lo que sabemos. Claroc recomprobó el 20 de octubre 40 enlaces que habían abierto sin cuenta a principios de ese mismo mes y ninguno abrió: los hostnames que sirven su contenido devolvieron un error. Pero añaden un dato que no se arregla pausando nada: «Los propios nombres de dominio, títulos incluidos, siguen en el histórico del DNS pasivo».Meta no ha publicado ningún comunicado propio: la única declaración conocida es esa frase a Ars Technica, sin portavoz con nombre ni cargo. No consta ningún pronunciamiento de ninguna autoridad de protección de datos sobre este caso.El patrón, además, no es nuevo. Los investigadores recuerdan que en 2025 conversaciones compartidas de ChatGPT aparecieron en Google y OpenAI retiró la opción que las hacía indexables, y que semanas después Google había indexado más de 370.000 conversaciones de Grok. Nosotros contamos el mismo problema cuando los chats compartidos de Claude aparecieron indexados en Google. Y en junio de 2025 fue Meta quien publicaba conversaciones en un feed público sin que muchos usuarios lo supieran.Mi lectura es que esto no es una filtración, y llamarlo así nos deja fuera de lo interesante. Nadie entró donde no debía: las páginas eran públicas por diseño y Meta lo decía. Lo que falló es que publicar algo y hacerlo encontrable son dos cosas distintas, y Muse las unió sin darse cuenta al meter el título en el nombre de dominio. Es un error que no aparece en ninguna lista de comprobación de privacidad porque no está en los ajustes: está en cómo se construye una URL.Lo que sí me parece señalable es el contraste. Meta presentó Muse diciendo que lo había construido «desde cero para ser un agente de IA personal seguro, protegido, privado y ampliamente disponible», con una máquina virtual dedicada y aislada, un agente Sentinel que aprueba lo que sale a internet y sin visibilidad sobre contraseñas ni medios de pago. Puede que todo eso sea cierto y seguir siendo irrelevante: la caja fuerte da igual si el título de lo que guardas dentro va escrito en la puerta. Es la segunda vez en un mes que a este producto le pasa algo así, después de las dudas sobre su acceso a los mensajes, y llega justo cuando acaba de superar los cinco millones de descargas. Para un agente al que le das tu correo, tu banco y tu agenda, el margen de error debería ser bastante más estrecho.La noticia Meta pausa la función de compartir de Muse: el título de tu conversación acababa en el DNS público fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.