Hubo una época en la que fueron uña y carne. Pero hoy, en la Audiencia Nacional, ni tan siquiera se han cruzado las miradas. La expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre entró en la sala, se dirigió con rapidez hacia el estrado y, tras silenciar el móvil, tomó asiento. Mientras, quien fuera su vicepresidente y número dos en el PP madrileño, Ignacio González, no levantaba la mirada de su libreta. Un cuaderno al que ha acudido una y otra vez durante la corta declaración como testigo de la exdirigente conservadora. Una comparecencia en la que Aguirre se ha desvinculado por completo de los supuestos chanchullos de quien en su día heredara el sillón en la Puerta del Sol que ella misma dejó. Y en la que ha defendido a capa y espada el campo de golf sobre el que gira el juicio: "Era mejor que un helipuerto para Bono".La testifical de la expresidenta madrileña fue solicitada por la representación del PSOE. "La idea de la cancha de prácticas...", ha arrancado el abogado de la formación socialista. "¡Bien dicho!", le ha interrumpido Aguirre, que lleva años dando la batalla dialéctica para que no se utilice el término "campo de golf" para referirse al proyecto que ella misma se encargó de impulsar en uno de los depósitos del Canal de Isabel II cuando llegó a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. La baronesa siempre quiso unas instalaciones así en el centro de la capital. Ya lo dijo en la Asamblea de Madrid y lo ha repetido este jueves durante su comparecencia. Lo había visto en Tokio en 1978.Allá por los ochenta, con Joaquín Leguina al frente del Ejecutivo autonómico, Aguirre se interesó por la posibilidad de poner en marcha dicho proyecto, pero le dijeron que sería "muy costoso". Luego, cuando ella se convirtió en presidenta, volvió a preguntar. Y, esta vez, le respondieron que era posible. "La idea fue enteramente mía", ha insistido en sede judicial. Fue entonces cuando el Canal de Isabel II modificó el proyecto inicial que se había aprobado durante la etapa de Alberto Ruiz Gallardón en la Puerta del Sol y que estaba orientado a levantar en esos terrenos un gran pulmón verde con estanques, campo de fútbol y hasta un helipuerto."Me parecía que tener ese espacio en un distrito como Chamberí, que prácticamente no tiene parques, era buena idea", ha lanzado la expresidenta madrileña. Pero lo cierto es que su proyecto no cayó bien en el barrio. Básicamente, porque con esa cancha se sacrificaba la idea inicial de un nuevo Retiro en la capital. Pero ella ha insistido una y otra vez en que su proyecto era mucho mejor que "tener un helipuerto" en el barrio para que el exministro de Defensa José Bono "fuera a dormir a su casa". Por eso, su Gobierno empujó con decisión en esa dirección, aunque eso supusiera un enfrentamiento con el Ayuntamiento de Madrid, cuyas riendas llevaba entonces Gallardón.El consistorio de la capital ordenó a finales de 2006 suspender inmediatamente las obras y denegó la licencia urbanística. Un obstáculo que se sorteó con una fórmula excepcional. El 16 de enero de 2007 la Secretaría General Técnica del Canal de Isabel II envió una comunicación al secretario general técnico de la Vicepresidencia Primera y Portavocía del Ejecutivo madrileño en la que se pedía declarar de "excepcional interés general" la ejecución del proyecto, lo que permitía superar el problema de la licencia. Cuarenta y ocho horas después, el Consejo de Gobierno liderado por Esperanza Aguirre activó esa fórmula, que luego sería tumbada por la justicia.El abogado socialista apenas ha podido incidir en esta cuestión. "El tema de la licencia no es objeto del procedimiento", ha querido dejar claro el tribunal. Aunque el primer fiscal Anticorrupción en la causa coqueteó con la idea de que en estos movimientos pudiese haber un delito de prevaricación, lo cierto es que el procedimiento siempre ha estado centrado en el papel jugado por Tecnoconcret, a la que estaban vinculados el hermano y el cuñado de Ignacio González, en el campo de golf. Según el auto de apertura de juicio oral, dicha sociedad obtuvo beneficio tanto con la construcción de las instalaciones como con el mantenimiento de las mismas.Aguirre, no obstante, ha señalado que ella no tuvo ninguna intervención en la tramitación del Proyecto Modificado por el que el Canal de Isabel II cambió de opinión e impulsó la cancha de prácticas. "No sé de qué me habla, pero no. El Canal era propiedad de la Comunidad de Madrid, pero la gestión la lleva su Consejo de Administración", ha respondido la expresidenta al Ministerio Fiscal. Nunca, dijo, le comunicaron ningún "pormenor" de esas obras. Y nunca supo con carácter previo quién estaba detrás de Tecnoconcret. Esa información, la vinculación del hermano y el cuñado de González con esa empresa, la desveló la revista Tiempo el 27 de abril de 2007. Pero lo cierto es que la exbaronesa, a pesar de los contratos bajo sospecha desvelados, nunca lo destituyó. Es más, lo mantuvo como vicepresidente. Y llegado el día lo eligió como su sucesor. "Yo no le deniego la presunción de inocencia, pero cuando un juez mete en prisión provisional a un político se supone que tiene indicios muy fundados", ha lanzado la expresidenta madrileña durante el juicio.