Siempre les gustó la tensión, el mondongo de turbachusma manipulada, el garrotazo justiciero contra todos los que no comulgasen con su estricto pensamiento, el paredón de muerte física o civil para eliminar al peligroso disidente, en general un pacífico pequeñoburgués de gafas de culo de vaso y pantuflas barojianas. No hace falta remontarnos demasiado. Estos arrebatos de violencia planificada bajo el flamear de las banderas rojas esgrimidas por descerebrados que visten de negro, cucarachas resentidas de revuelta bastarda que nace en la opulencia del bienestar, se repiten desde que tengo uso de razón. Aquel tipo vestía con zamarra verde de guerrillero pinturero. Calzaba Chirucas y un morral también verde colgaba de su hombro. Entró por las bravas en el aula,... Ver Más