Europa busca reducir su dependencia militar de Estados Unidos en un contexto de incertidumbre geopolítica y rearme. Sin embargo, alcanzar una autonomía completa no será inmediato: buena parte de las capacidades avanzadas de los ejércitos europeos depende de equipos, componentes y tecnologías estadounidenses.Guillaume Faury, consejero delegado de Airbus, abordó esta cuestión en una entrevista publicada por EL PAÍS el 9 de marzo de 2026. «¿Queremos llegar a una dependencia cero de EE. UU.? No estoy seguro de que sea el mejor enfoque», afirmó. En su opinión, Europa debe reforzar su soberanía sobre los sistemas críticos, pero mantener cierto grado de cooperación y dependencia mutua con Washington.La tecnología militar española, ante el reto de la autonomía europeaLa posición de Airbus tiene implicaciones directas para España, donde la compañía mantiene una importante presencia industrial. Su centro de Getafe, con unos 10.000 empleados según la información publicada, participa en el diseño, la fabricación y el ensamblaje de componentes para la aviación comercial y militar. La empresa también cuenta con instalaciones en Illescas, Albacete y Sevilla.Faury destacó el crecimiento de las actividades de Airbus en el país y la importancia de los contratos de modernización de las Fuerzas Armadas. Entre ellos figuran la adquisición de helicópteros NH90 y la participación española en el Sistema de Combate Aéreo del Futuro (FCAS), un programa europeo que aspira a desarrollar un caza de sexta generación para 2040.En este proyecto, Airbus trabaja con la española Indra, que participa en el desarrollo de tecnologías esenciales para la futura arquitectura de combate. El sistema no se limitará a una aeronave: contempla la integración de sensores, comunicaciones, plataformas no tripuladas y una nube de combate capaz de compartir información entre distintos sistemas.Para Faury, Airbus dispone de capacidad para liderar el desarrollo de un avión de combate avanzado junto a otros socios industriales. No obstante, advirtió de que Europa debe acelerar sus decisiones, porque existe una competencia internacional por desarrollar cazas de sexta generación.Cooperar con Estados Unidos sin renunciar a la soberanía tecnológicaEl directivo recordó que, antes de la guerra de Ucrania, Estados Unidos invertía cinco veces más que Europa en equipamiento de defensa. Además, señaló que los países europeos compraban relativamente pocos productos a sus propias empresas en comparación con las adquisiciones estadounidenses.Su propuesta consiste en aumentar las compras de tecnología europea a corto plazo, sin pretender fabricar inmediatamente todos los sistemas necesarios. La prioridad debe ser garantizar el suministro y la fiabilidad de los socios, al tiempo que se desarrolla una industria capaz de responder a las necesidades estratégicas del continente.Este equilibrio es especialmente relevante para España. Reforzar la producción nacional y participar en programas europeos puede reducir vulnerabilidades en ámbitos como la aviación militar, los sensores, las comunicaciones seguras y los sistemas de mando. Sin embargo, una transición completa exigiría inversiones sostenidas y, según Faury, podría necesitar entre diez y veinte años para producir cambios significativos.El mensaje de Airbus no plantea elegir entre Europa y Estados Unidos, sino construir una relación menos asimétrica. Para la industria militar española, el desafío será ganar autonomía tecnológica sin comprometer la cooperación internacional de la que también depende su capacidad operativa.