A poco más de un mes para el 29N, la posibilidad de que PSOE y el Frente Amplio alcancen un acuerdo para evitar la dispersión del voto al Congreso en las provincias pequeñas ha cobrado fuerza en las últimas horas. Por el momento, ambas formaciones niegan que haya negociaciones abiertas, aunque en privado alguna voz socialista y otras de la coalición apuntan a infoLibre lo contrario. Es, por lo tanto, un hipotético pacto en determinadas circunscripciones que pone sobre la mesa una disyuntiva: maximizar la representación parlamentaria del bloque progresista o conservar la autonomía política de las formaciones a la izquierda del PSOE. La secretaria de Organización de los socialistas, Rebeca Torró, insistía este jueves en esa negativa. En una entrevista en la Cadena SER, achacaba a un "malentendido" las informaciones sobre esos contactos y defendía que el único acuerdo se limita a las listas unitarias al Senado. Además, ha recordado que los socialistas ya tienen cerrada alguna de las candidaturas que deberán registrar, como muy tarde, el próximo lunes.La postura oficial del Frente Amplio apunta en el mismo sentido. Las formaciones que integran la coalición —Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los comunes— niegan que existan negociaciones abiertas para retirar sus candidaturas en determinadas provincias. Es una cuestión arriesgada para un espacio político que acaba de reconstruir sus alianzas y que quiere delimitar su propia identidad. “Puede instalarse la percepción de que Frente Amplio solo resulta útil allí donde tiene opciones de conseguir un diputado, o de que merece la pena votarlo únicamente en las grandes capitales de provincia. Eso sería un problema para una fuerza que quiera construir un proyecto estatal, con implantación territorial y vocación de durar más allá de una convocatoria electoral”, sostiene el analista y consultor político Jordi Sarrión-Carbonell.Fue Emilio Delgado, cabeza de lista por Madrid por el Frente Amplio, quien abrió el debate en una entrevista en TVE. En ella, aseguró que había negociaciones en “marcha” con el PSOE para “optimizar” y “maximizar” los “resultados electorales” en las listas al Congreso y añadió que quería ser “muy prudente” para no “torpedear las conversaciones” con los socialistas. No concretó mucho más, pero rápidamente se interpretó como una negociación entre ambas partes, similar a la de la Cámara Alta, de cara a las provincias pequeñas. Una negociación a la que, según aseguran fuentes del Frente Amplio, se cerró la puerta la semana pasada. Y, aunque la respuesta de la coalición liderada por Ada Colau ha sido un ‘no’ rotundo a esa posibilidad, diversas fuentes consultadas por infoLibre aseguran que el PSOE sí les está presionando para alcanzar algún tipo de acuerdo en algunas provincias. Desde las filas socialistas también hay quien reconoce la existencia de conversaciones. Con todo, la negativa rotunda de Izquierda Unida aleja cualquier tipo de pacto pese a que algunas voces del espacio se abren a considerarlo “teniendo en cuenta lo que hay enfrente”. El coordinador federal de IU, Antonio Maillo, aseguró el miércoles que el “debate” para replicar en el Congreso el acuerdo alcanzado con el PSOE para la Cámara Alta “no se ha abierto” ni está previsto que “se contemple”. Una respuesta que evidencia que IU, la formación con mayor estructura territorial del Frente Amplio, no acepta ese acuerdo. Y es que voces de la formación creen que se trata de una “estratagema” del PSOE para apelar al voto útil incluso en aquellas provincias en las que la izquierda alternativa podría obtener escaños. Asimismo, consideran que aceptar no presentarse en algunas provincias para concentrar el voto en el PSOE “facilita” la campaña de Podemos, con Irene Montero al frente. “Puedes facilitar el voto estratégico y ampliar el bloque con sufragios que, de otro modo, no se traducirían en representación. Pero eso implica asumir que los votantes del Frente Amplio optarían por el PSOE, y no está nada claro que vaya a ser así. Habrá quienes lo hagan, pero también quienes se abstengan. Y si Podemos se presenta en todas las circunscripciones, podría ser esta formación la que acabara recogiendo esos votos”, sostiene el politólogo Pablo Simón. En paralelo, Chunta Aragonesista anunciaba que no concurrirá al Congreso por Teruel, donde se reparten únicamente tres diputados, para evitar la dispersión del voto. La formación ha desvinculado su decisión de cualquier acuerdo con el PSOE, mientras que IU en Aragón anunciaba este jueves por la tarde que ya trabaja para garantizar una candidatura de la izquierda transformadora en la provincia. Una postura respaldada por la dirección federal de Izquierda Unida, que insiste en su voluntad de concurrir bajo las siglas de Frente Amplio en todas las circunscripciones.Detrás de los posibles movimientos entre PSOE y Frente Amplio se encuentra una de las particularidades del sistema electoral español: la dificultad de las formaciones minoritarias para transformar sus votos en escaños en las circunscripciones pequeñas. Aunque la barrera legal para acceder al reparto es del 3% en las elecciones generales, en circunscripciones que eligen entre tres y cinco diputados los porcentajes necesarios para conseguir representación suelen ser mucho más elevados. ¿En qué se traduce esto? En que una candidatura pueda reunir miles de apoyos sin obtener ningún representante.Un ejemplo permite entenderlo. En una provincia hipotética que reparte tres diputados, si el PP obtiene 45.000 votos, el PSOE 40.000 y Frente Amplio 15.000, el reparto mediante la ley d'Hondt concede dos escaños a los populares y uno a los socialistas. Y ello pese a que las dos formaciones de izquierdas suman el 55% de los sufragios. Sin embargo, si el Frente Amplio renunciara a concurrir y sus 15.000 electores apoyaran al PSOE, el resultado se invertiría: dos diputados para los socialistas y uno para el PP. Es decir, con idéntico número de votos para cada bloque, la distribución de los apoyos entre las candidaturas puede determinar quién obtiene la mayoría de diputados.Pero, ¿podrían acabar los votos del Frente Amplio en las derechas? “Existe esa posibilidad. Si la coalición obtiene votos que no se traducen en representación, su presencia puede influir en el reparto del último escaño y hacer que termine en manos de una candidatura de derechas en vez de una progresista. Pero no es un efecto automático: depende de cómo se distribuyan los votos y de la competencia entre todas las listas de cada provincia”, afirma Sarrión-Carbonell. Hay otro factor a tener en cuenta: el comportamiento de los votantes es imprevisible. Que una candidatura se retire no implica que haya un trasvase automático a otra. “Imaginemos que en una provincia se reparten cuatro diputados: dos serían para el PP y la disputa está en si los otros dos van al PSOE o si se reparten entre PSOE y Vox. Por tanto, el votante de izquierdas ya sabe que apoyar al Frente Amplio puede suponer que su voto no se traduzca en representación. Es decir, el propio elector ya puede optar por el voto útil o estratégico. Lo que se plantea ahora es algo diferente: que Frente Amplio ni siquiera se presente, eliminando así esa opción para los votantes”, concluye Simón.