El PP aparca el argumento de la lista más votada para el 29N ante la subida de Sánchez en las encuestas

Wait 5 sec.

Alberto Núñez Feijóo ha guardado en un cajón uno de los argumentos que más repitió durante las elecciones generales del 23 de julio de 2023: que debía gobernar la lista más votada. Entonces, el líder del PP convirtió esa reivindicación en una de sus principales banderas políticas, especialmente después de que las urnas no le dieran una mayoría suficiente para llegar a la Moncloa. Ahora, con la campaña del 29N en marcha, Génova evita colocar esa propuesta en el centro de su discurso. La explicación oficial es que el partido no quiere entrar “en el marco” de la izquierda. Pero, entre las filas conservadoras hay otra preocupación: que Pedro Sánchez termine siendo el candidato más votado y convierta esa exigencia de Feijóo en un argumento contra el propio PP.Así, en esta campaña el PP ya no repite la consigna por miedo a que el resultado electoral no acompañe. Por el momento, casi todas las encuestas apuntan a una mayoría clara del PP y Vox —solo la del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) predice una victoria del PSOE— frente a la de la izquierda, pero cada vez son más los sociólogos que admiten que la brecha entre PP y PSOE se reduce cada día que pasa de precampaña. Esto, unido a que las elecciones generales del 29 de noviembre pueden registrar una de las participaciones más altas de la democracia, según Narciso Michavila (GAD3) y el consultor y exdirector de Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, ha encendido las alarmas en Génova 13.Preguntados por infoLibre por este cambio de discurso, fuentes de la dirección nacional del PP rechazan que exista una rectificación estratégica. Su respuesta es, de hecho, una impugnación del planteamiento socialista: “¿El PSOE sigue defendiendo que gobierne quién más apoyos tiene ? Hoy hablamos de debates y de nuestras listas, nada más”, apuntan en el equipo del presidente del PP, que subrayan que Feijóo no quiere “hacerle el juego” a la izquierda. Es más, estas fuentes consideran que la insistencia del PSOE en que ganarán las elecciones “moviliza más” a la derecha “para impedirlo”, lo que provocará que haya menos voto hacia opciones como el agitador ultra Alvise Pérez y el nuevo partido de Miriam González, Democracia 21.Sin embargo, las explicaciones no despejan las dudas que existen dentro del partido. Fuentes del PP sí advierten en privado del riesgo de que sea Sánchez, y no Feijóo, quien quede por delante el 29 de noviembre. Es un escenario que el PSOE utiliza en su argumentario electoral y que también contemplan algunos analistas demoscópicos, entre ellos el ya citado Iván Redondo. Por tanto, reivindicar ahora la fórmula de la lista más votada podría volverse en contra de Feijóo. De hecho, el próximo 29N puede ocurrir lo contrario a lo que sucedió el 23J: que el PP no sea la lista más votada pero que sí logre sumar con Vox una mayoría absoluta.Una precampaña con los mismos errores del 2023El cambio de estrategia llega, además, en un momento delicado para Feijóo. La precampaña ha acumulado episodios que han obligado al PP a dedicar esfuerzos a contener polémicas en lugar de imponer su propia agenda. Entre ellos figuran las declaraciones sobre las pensiones, las bajas médicas y, más recientemente, la afirmación de que un ocupa podría permanecer durante años en una vivienda con un simple justificante de haber pedido una pizza. Es lo que dijo el propio Feijóo en un acto sobre vivienda en Sevilla el miércoles. El líder de los populares aseguró que un recibo de ese tipo podía impedir durante años el desalojo de un ocupante ilegal, una afirmación que desmienten los expertos en la materia.Y, como ocurrió el 23J, la sucesión de controversias amenaza con desplazar el debate desde las propuestas del PP hacia las explicaciones que debe ofrecer su candidato. Ese desgaste, además, tiene una derivada adicional para Génova: el temor a que Vox capitalice el descontento de una parte del electorado de derechas. En un escenario en el que cada voto puede resultar decisivo, el PP necesita evitar que las dificultades de su líder se traduzcan en una pérdida de apoyos que vayan hacia la extrema derecha.De hecho, en el propio PP admiten que el “miedo” a Vox ha dejado de movilizar a la izquierda, pero también a sus votantes. “Antes, el PP era el refugio de quien veía muy radical a Abascal. Pero ahora esa frontera se ha desdibujado, incluso para los nuestros”, analiza un miembro con asiento en la dirección nacional. Una de las principales preocupaciones del PP, además de una eventual derrota que nadie contempla en este momento, es que Vox rompa su techo y se sitúe por encima del 20% del voto, lo que obligaría a los conservadores a ceder ante los ultras en muchas materias.El contraste con el 23J es significativo. Feijóo defendió entonces que la lista más votada debía tener prioridad para gobernar ya que sus encuestas le garantizaban una mayoría amplia sobre el PSOE —que después no fue tanta—, una reivindicación que cobró especial relevancia después de que el PP ganara las elecciones sin conseguir los apoyos necesarios para formar Gobierno. El conservaror defendió este supuesto principio, que no está recogido en el ordenamiento constitucional español y que sólo se puede aplicar por acuerdo privado entre partidos o mediante una muy difícil reforma de la Carta Magna, para justificar que el PP debía gobernar tras obtener 137 diputados frente a los 123 del PSOE.Al situar al Congreso en el centro de las instituciones (artículo 1.3) la Carta Magna optó por un sistema opuesto al presidencialista que rige la vida política en Francia, en Estados Unidos y en toda América Latina. Aunque en la mayoría de democracias europeas son gobiernos liderados por los partidos más votados, también hay muchos “pactos de perdedores”, como denominó Feijóo al acuerdo del PSOE y sus socios parlamentarios, incluso en su familia política. Una consecuencia directa de la aplicación del sistema parlamentario que, como en España, atribuye a los parlamentos, y no a los electores, la responsabilidad indelegable de elegir a los primeros ministros.El procedimiento se regula en el título IV de la Constitución: el rey nombra presidente a quien obtenga la confianza de la Cámara Baja expresada a través de la mayoría absoluta de sus miembros o, en segunda votación, al aspirante que consigue más votos a favor que en contra dentro del hemiciclo. Y es a lo que aspira Feijóo el 29N, aunque sea como segunda fuerza más votada. Los socialistas creen que Sánchez sí puede lograr ese día su “victoria más amarga” frente a Feijóo, al que le recordará entonces lo de la lista más votada.