Devoción "Messiánica": la visita del astro argentino desató una auténtica fiebre en Oviedo

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El partido llevaba mucho tiempo jugándose fuera del campo. Dos horas antes de la llegada prevista de Leo Messi al Palacio de los Deportes de Oviedo, fijada para las cinco y media de la tarde de ayer, los alrededores del recinto ya parecían la grada de un estadio antes de la final de un Mundial. Una locura que ya se había vivido por la mañana en el hotel de la Reconquista, donde el argentino estuvo arropado por sus fieles a su llegada a Oviedo y dedicó unos minutos a atenderlos y a firmar autógrafos. Por la tarde, los alrededores del recinto deportivo se convirtieron en un mar de camisetas de Argentina, del Barcelona y del Inter de Miami, de móviles preparados para captar la esperada imagen de su ídolo y de pancartas con mensajes del tipo: "Messi eres Dios" o "Te quiero como si fueses de mi familia". A las puertas del Palacio no hacía falta que rodase el balón: bastaba con que apareciese el diez. Seguir leyendo....