John Hrynuk, ingeniero del Ejército de EE UU, sobre el miedo de los soldados a romper drones caros: «Les preocupa estrellarlos y entonces vuelan menos»

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En mayor o menor medida, todos estamos familiarizados con los drones: esos dispositivos voladores que integran cámaras y se utilizan a menudo en el mundillo audiovisual para capturar imágenes aéreas espectaculares. Aunque es posible encontrar drones de este tipo por tan poco dinero como 100 euros (a veces, incluso menos), cuando se busca un mínimo de calidad, hay que subir el presupuesto. Los mejores superan sin problema los mil euros. Si te parece caro un dron profesional de este precio, entonces te sorprenderás de lo que puede costar uno de carácter militar.El coste de un dron de ámbito militar varía mucho dependiendo de su tamaño, autonomía, funciones y tecnologías integradas. Mientras que los más básicos y de un solo uso pueden rondar los 3.000 euros, los más avanzados o completos, fácilmente, salen por varios millones de euros. Por poner un ejemplo, el Peregrine de la Marina Real Británica está valorado en 2,5 millones de libras esterlinas, lo que al cambio actual supone unos casi 3 millones de euros. Mide aproximadamente tres metros de longitud y alcanza velocidades de vuelo de hasta 200 kilómetros por hora, además de tener una autonomía comprendida entre 3 a 5 horas.Ponerse a los mandos de un dron tan caro no debe ser nada fácil. Aunque los pilotos se someten a entrenamientos exhaustivos para ser ases de la aviación remota, un solo fallo y el carísimo aparato se puede convertir en un montón de chatarra inservible. Parece ser que muchos soldados tienen miedo a romper drones muy caros, así que la solución podría estar en el desarrollo de drones impresos en tecnología 3D.El coste total de un dron SPARTA apenas supera los 1.000 dólares Prototipo de dron SPARTA | Imagen de ARLEl DEVCOM (Army Combat Capabilities Development Command) es el principal organismo de ciencia, tecnología e ingeniería del Ejército de los Estados Unidos de América. Su cometido es la investigación, desarrollo y diseño de las capacidades de combate para los soldados del futuro. Se encarga de realizar estudios científicos para anticipar las necesidades tecnológicas del campo de batalla, además de crear vehículos terrestres, sistemas de aviación y misiles, armamento y equipos de protección para unidades militares y tecnologías de comunicación.Tomando en cuenta las sugerencias de los soldados, el DEVCOM ha desarrollado un pequeño sistema aéreo no tripulado experimental cuya característica diferencial es que está impreso en 3D. Aprovechó el marco de la primera edición de la Competición del Mejor Combatiente con Drones del Ejército de Estados Unidos en Huntsville (Alabama) para mostrarlo al mundo. Este evento de corte militar sirve para evaluar y destacar las habilidades de los operadores de sistemas aéreos no tripulados.Conocido como SPARTA (siglas de Soldier Portable Autonomous Reconnaissance Transitioning Aircraft), el dron experimental ha sido creado en DEVCOM ARL en colaboración con los soldados, que al estar presentes desde las primeras etapas del proceso de diseño, permitió a los investigadores desarrollar un diseño imprimible en 3D y fácil de montar para optimizar la experimentación con capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. Soldados montando drones en un espacio equipado con impresoras 3D y otras herramientas | Ejército de los Estados UnidosLos investigadores de DEVCOM ARL están constantemente trabajando en tecnologías emergentes, como la impresión 3D, para que sea útil en manos de los soldados. En la competición, presentaron SPARTA a los altos mandos y soldados clave del Ejército. Aprovecharon la ocasión para tomar nota de los comentarios realizados por los asistentes, además de fomentar nuevas relaciones con las unidades militares para mejorar el prototipo y las futuras iteraciones de estos drones.El Dr. John Hrynuk, ingeniero mecánico de ARL, explicó: «Nuestro equipo en ARL lleva varios años trabajando en nuevos diseños de sistemas aéreos no tripulados pequeños. Cuando los soldados visitaron ARL la primavera pasada, expresaron la necesidad de un dron ligero y modular que pudiera ensamblarse, repararse y adaptarse fácilmente en el campo». El dron tiene un peso de menos de un kilogramos (2 libras), y tiene la capacidad de despegue y aterrizaje vertical de un helicóptero con el vuelo con alas adelantas de un avión.El alcance del innovador dron SPARTA es de más de 30 kilómetros a menos de 500 pies sobre el nivel del suelo, aunque depende de su carga útil. Además, el tiempo de vuelo estimado con una carga completa es de unos 30 a 60 minutos. Respecto a sus peculiaridades, la zona donde alberga la mayor parte electrónica es abierta y tiene un tamaño considerable, de modo que sea fácil para los usuarios montar los componentes y cambiarlos en cuestión de minutos. Cuando se les pide a los soldados que aprendan a pilotas drones comerciales caros, les preocupa estrellarlos, por lo que los vuelan con menos frecuencia. La estructura impresa en 3D es fácilmente reemplazable y absorbe la mayor parte del daño en caso de accidente. Los componentes electrónicos se pueden reutilizar una vez que se complete la impresión de la siguiente estructuraDr. John Hrynuk La clave para que los soldados pierdan el miedo a volar el dron SPARTA es que el coste total de uno es de poco más de 1.000 dólares. Los equipos ganadores de la competición recibieron un prototipo y un acuerdo de investigación y desarrollo de un año con ARL para ayudar al laboratorio a mejorar el diseño.