Quinientos encapuchados no son suficientes para que un país cambie. No lo son ni lo serán por muy violentos que sean, por mucho que ataquen a la policía, por mucho que revienten terrazas de bar o por mucho que se autoproclamen salvadores de la libertad, demócratas o antifascistas. No son suficientes porque aunque no fueran quinientos sino mayoría, la violencia deslegitimaría sus postulados. Una idea, sea cual sea, es la esencia de la democracia, la clave de nuestra libertad, la razón de nuestra convivencia dentro de la diversidad. No importa a qué partido o colectivo se ataque con adoquines porque aunque la poesía diga que bajo aquellos hay arena de playa, las piedras nunca sustituirán a las ideas. La democracia... Ver Más