'La bola negra' repite un fin de semana de recaudación, emociones y aplausos en los cines. La película dirigida por Los Javis se está convirtiendo, sesión a sesión, en un fenómeno cultural de masas. Es una de las historias más vistas de la cartelera de 2026 en España y en Movistar+, un impacto que se multiplicará en diciembre cuando llegue a Netflix Estados Unidos . Su éxito se extiende hasta el otro lado del charco. Allí se está trabajando en su nominación a los Premios Oscar y se alimenta el fervor popular con la historia humana que cuenta. Las críticas profesionales y las redes sociales aplauden este relato sobre la guerra, la identidad, las raíces, el amor y el sufrimiento familiar. Los espectadores están disfrutando de los muchos detalles que contiene el filme, desde el reparto y el vestuario a las referencias escondidas a la vida de Federico García Lorca. Hoy destacamos otra cara de este trabajo: las ubicaciones. Las localizaciones de una película marcan la línea estética del conjunto. Con ellas se decide el clima, la luz, el urbanismo y los materiales que abrazarán a los personajes y sus historias en la gran pantalla. Estas decisiones esenciales estuvieron en manos de Clara Salvador y Sergio Méndez. 'La bola negra' se desarrolla en tres líneas temporales distintas, en 1932, 1937 y 2017. La situación política y social de España y personal de los personajes en cada una de las épocas pide unos escenarios concretos. La película se ha rodado principalmente en España: Castil de Carrias en Burgos, Granada, Universidad Pontificia de Comillas , Sigüenza en Guadalajarsa, Playa de La Arnía en Cantabria y Sierra Nevada en Granada. Algunas escenas, las más cercanas a la actualidad, se grabaron en Plaza Monastiraki, en Atenas. Hoy ponemos el foco en una octava localización, también en Cantabria. Parte de la película se grabó en Lafuente, un pueblo perteneciente al municipio cántabro de Lamasón. Este lugar se utilizó para ambientar las escenas correspondientes a la trama situada en el año 2017. La pequeña aldea sirvió como refugio rural y marco para el desarrollo de Alberto, el personaje que interpreta Carlos González. Este pueblo toma su nombre del arrollo Lafuente que pasa por sus inmediaciones. Su historia, al igual que otros pequeños pueblos de la España rural, se puede encontrar en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz. Allí se puede leer que está «situado en un pequeño llano circundado de peñas al oeste del valle de Lamason; su clima es templado y húmedo, pero sano». Sus vecinos producían «maíz, trigo y alubias» y griaban «ganado caballar, vacuno y un poco de lanar y cabrio; y caza de corzas, perdices, rebecos y jabalíes». A mediados del siglo XIX, el lugar tenía contabilizada una población de 360 habitantes. Los últimos datos del INE apuntan a que en la actualidad el pueblo cuenta con apenas una veintena de vecinos. A pesar de su pequeño tamaño e influencia, es conocido por muchos peregrinos y aficionados al senderismo porque el Camino Lebaniego atraviesa sus calles. Cientos de personas cruzan Lafuente cada año para llegar a Santo Toribio , en Liébana, después de recorrer a pie los 33 kilómetros que separan el monasterio de San Vicente de la Barquera. La arquitectura de sus casas es tradicional, de piedra y pizarra, y el único monumento que destaca en el lugar es la Iglesia de Santa Juliana. Este tempo de estilo románico data del siglo XII y en 1983 fue declarada bien de interés cultural. Aquellos que visiten Lafuente, animados por la película de Los Javir, pueden acercarse a la parroquia y encontrar en una de las tapias que la rodean unas esculturas peculiares. Se trata de 'La pareja de Lamanzón', un par de bustos de piedra, muestra de la creación cántabra primitiva. Gracias a su reducida población y su entorno montañoso en los Picos de Europa y la sierra de Peña Sagra, Lafuente ofrece un carácter íntimo y resguardado donde la película puede explorar la nostalgia y la herencia de un pasado aún por descifrar.