El Rotary Club de Sevilla ha celebrado este viernes en el Pabellón de la Navegación una de sus noches más especiales del año, su cena solidaria en la que se hace entrega del premio al 'Sevillano del Año'. Un reconocimiento que este año cobra especial importancia a propósito del centenario que cumplirán en junio de 2027 y que ha sido concedido a José Luis García-Palacios, presidente de Caja Rural del Sur. «Celebrar cien años no significa solamente mirar al pasado con orgullo; significa renovar nuestro compromiso con el presente y asumir la responsabilidad de construir el futuro, manteniendo vivos los valores que dieron origen a nuestro club », ha declarado Dimas Rizzo, presidente de la institución. La búsqueda de esos valores en sus galardonados es lo que ha hecho que el homenajeado sea García-Palacios. Tal y como ha señalado Rizzo, «al distinguir a José Luis celebramos algo que va más allá de una trayectoria individual» ya que su padre también fue 'Sevillano del Año' hace 13 años, uno de los motivos por los que García-Palacios se ha sentido «abrumado» ante este reconocimiento. El presidente del club ha destacado que se trata de la celebración de la continuidad de unos valores que pasan de una generación a otra; herencias que «se transmiten con el ejemplo, con la forma de tratar a las personas, con la responsabilidad y con la amistad». El presidente de Caja Rural del Sur ha agradecido al club el reconocimiento, destacando su admiración «tan discreta y callada». También ha agradecido a su familia y amigos, además de a los presentes, a los que ha recordado que con su presencia «todos hemos colaborado en mejorar algo más a nuestra sociedad». Esta cena se materializa en un acto social con un fin benéfico. En esta ocasión, el destinatario es el Centro de Estimulación Precoz de la Hermandad del Buen Fin. Ha aprovechado la ocasión para destacar las palabras de León XIV en su encíclica 'Magnifica Humanitá' : «La calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro y no una función». Sus más especiales afectos se los ha dedicado a la ciudad: «Sevilla es para mí, en mi humilde opinión, un sueño y leyenda hecha realidad». Fue gracias a la entidad que dirige que llegó a Sevilla hace ya 26 años. Ha querido regalar unas líneas a la ciudad sobre la identidad geográfica, histórica y cultural de Sevilla. «¿Qué sería de Sevilla, sin las Marismas del Guadalquivir? ¡Esas que se coronan en El Rocío y se derraman en Doñana...!», ha comenzado, para continuar sus líneas recordando a Hércules o Colón. «¿Y el mundo?, ¿qué hubiera sido el mundo… sin Sevilla?», ha terminado. Durante su intervención ha hecho un recorrido por los aspectos y entidades que otorgan identidad a una ciudad como Sevilla . Desde su devoción cristiana palpable en la Semana Santa al arquitecto Aníbal González, pasando por la Feria, la Plaza de Toros de la Maestranza, el Sicab o la Cabalgata de Reyes del Ateneo. «Sevilla presta especial atención a sus tradiciones, ya que en definitiva son las que marcan nuestra identidad, si bien, esto no conlleva conservadurismo, sino más bien el no desechar lo bueno que nos ha traído a ser como hoy se es, ensalzando las buenas maneras y mostrándolas al mundo, como solo se sabe hacer aquí», ha declarado García-Palacios. También ha querido acordarse de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, autonómicos y municipal, o los colectivos académicos y sociales que conforman asimismo la ciudad, como la Real Academia de Medicina y Cirugía, la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, el club Pineda y el club AERO, entre otras entidades. «¿Si como onubense se me proclamó Rey Gaspar en Sevilla?, y hoy se me distingue como «Sevillano del Año»?, ¿cómo no voy a entregar parte de mi corazón por esta ciudad?», ha añadido el homenajeado antes de despedirse.