Los drones se han convertido en una herramienta clave de los conflictos modernos, tanto para misiones de vigilancia como para ataques contra tropas e infraestructuras. Su bajo coste, facilidad de despliegue y capacidad para operar en grupo plantean un desafío para los sistemas de defensa tradicionales.Ante esta amenaza, el ejército estadounidense está desarrollando una estrategia basada en distintas tecnologías capaces de detectar aeronaves no tripuladas, interrumpir su funcionamiento o destruirlas. La clave no reside en una única arma, sino en combinar sensores, sistemas electrónicos y medios de interceptación adaptados a cada situación.Siete tecnologías para combatir la amenaza de los drones1. Microondas de alta potencia IFPC-HPM: este sistema del Ejército de Estados Unidos emplea energía electromagnética para inutilizar varios drones pequeños en una misma zona. Su potencial para actuar contra enjambres ofrece una alternativa a las armas que deben alcanzar cada objetivo por separado. En abril de 2025 fue probado durante el ejercicio Balikatan, realizado junto a fuerzas filipinas.2. Interceptores Coyote 2C: desarrollados por RTX, estos drones interceptores están diseñados para localizar y neutralizar físicamente aeronaves hostiles. Pueden integrarse en sistemas de defensa fijos o móviles y existen variantes con efectos cinéticos y no cinéticos. En enero de 2024, el Ejército adjudicó un contrato de 75 millones de dólares para adquirir 600 unidades Coyote 2C.3. Sistema BLADE: esta tecnología adapta estaciones de armamento remoto instaladas en vehículos para combatir objetivos aéreos pequeños. Combina detección y seguimiento automatizados con armas de fuego, ofreciendo una respuesta física frente a drones que no pueden neutralizarse mediante interferencias electrónicas.4. Detección por radiofrecuencia y sistema NINJA: la iniciativa de la Fuerza Aérea estadounidense utiliza señales de radio asociadas a los drones y sus operadores para detectar, localizar e identificar amenazas. También permite apoyar su neutralización mediante guerra electrónica, aunque su eficacia depende de las características de comunicación y funcionamiento del objetivo.5. Láser naval ODIN: el sistema Optical Dazzling Interdictor emplea un láser para interferir con los sensores ópticos de los drones. Su objetivo principal es dificultar la observación y navegación mediante cámaras, no destruir la aeronave quemando su estructura. Esta distinción resulta importante: neutralizar los sensores también puede impedir que un dron cumpla su misión.6. Bumblebee V2: en lugar de recurrir a misiles o interferencias, este sistema utiliza otro dron para interceptar físicamente al aparato hostil mediante una colisión. En enero de 2026, la Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional 401 del Ejército concedió un acuerdo de 5,2 millones de dólares a Perennial Autonomy. Su evaluación operativa permitirá comprobar sus capacidades en condiciones militares reales.7. Golden Shield: esta iniciativa busca conectar sensores, software de mando y control y diferentes sistemas de armamento. Durante una demostración en abril de 2026, el Ejército mostró cómo un sensor autónomo podía detectar y clasificar un dron y transmitir la información a un sistema de armas situado en otra plataforma. El objetivo es reducir el tiempo entre la detección y la respuesta.Interceptores autónomos y defensas conectadasLa variedad de estas soluciones refleja un problema fundamental: ningún sistema puede neutralizar eficazmente todos los tipos de drones. Las microondas pueden resultar útiles frente a grupos de aeronaves pequeñas; los interceptores permiten atacar objetivos concretos; la guerra electrónica puede interrumpir determinadas comunicaciones, y los láseres pueden cegar sensores ópticos.El siguiente paso consiste en integrar estas tecnologías en una defensa coordinada que identifique rápidamente cada amenaza y seleccione una respuesta proporcionada. Además de la eficacia, el coste es determinante: emplear interceptores caros contra drones económicos puede resultar insostenible a largo plazo.