'The Terror' no es solo una serie, ocurrió en la realidad y ahora han encontrado los restos de los marineros

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Hay algo bastante salvaje en que un análisis de ADN pueda poner nombre, 166 años después, a un cadáver que apareció en el Ártico junto a sus propios papeles. Eso es justo lo que ha ocurrido con cuatro marineros de la expedición Franklin identificados mediante genética, la historia real que acabaría inspirando buena parte de The Terror.La información la recoge SciTechDaily a partir de dos estudios publicados en mayo por investigadores de la Universidad de Waterloo. Con estas nuevas identificaciones ya son seis los miembros de aquella expedición a los que se ha podido poner nombre mediante ADN. Y uno de ellos era, precisamente, el hombre encontrado en 1859 junto a los llamados "Peglar Papers".Harry Peglar llevaba más de un siglo junto a sus propios papeles Vamos con el contexto, porque aquí es fácil perderse si no conoces la historia. Los HMS Erebus y Terror partieron en 1845 y quedaron atrapados durante casi dos años. En abril de 1848, 105 supervivientes abandonaron los barcos y trataron de seguir por tierra arrastrando botes sobre trineos por la costa occidental de la Isla del Rey Guillermo.Ese viaje es el que acabaría convertido en una de las tragedias más conocidas de la exploración polar británica y, mucho después, en material para televisión. No es raro: otras historias de terror ambientadas en el Ártico han partido de un escenario parecido. La diferencia aquí es que los huesos siguen contando cosas que no sabíamos.El caso de Harry Peglar era especialmente raro. El cuerpo apareció en 1859 junto a documentos personales con su nombre, entre ellos su certificado de marinero, poemas y notas sobre lo ocurrido durante la expedición. Pero había un problema: la ropa del cadáver no correspondía con su rango a bordo del HMS Terror, y la identidad quedó en duda.Stephen Fratpietro, de la Universidad Lakehead, extrajo ADN mitocondrial y del cromosoma Y de los restos y lo comparó con muestras de descendientes con una línea materna o paterna directa. En los cuatro casos, la distancia genética fue cero. Dicho de otra manera, el análisis permitió asociar esos restos con las familias estudiadas sin quedarse sólo en los indicios históricos.Robert Park, profesor de antropología en Waterloo, explicó que resultaba especialmente interesante identificar a Peglar porque el cuerpo apareció junto a "casi los únicos documentos escritos de la expedición que se han encontrado". Con el resultado genético, los papeles encontrados en 1859 pueden vincularse por fin con Harry Peglar, cerrando una discusión que llevaba abierta desde entonces.Tres murieron juntos y Peglar apareció 130 kilómetros más lejos James Fitzjames, capitán del HMS ErebusLos otros tres identificados son William Orren, David Young y John Bridgens, todos ellos del HMS Erebus. Los tres murieron en Erebus Bay, mientras que los restos de Peglar aparecieron a unos 130 kilómetros de distancia. Douglas Stenton, de Waterloo, señaló además que Peglar es el único miembro del HMS Terror identificado hasta ahora por este equipo mediante ADN.Y aquí aparece otro detalle que conecta con trabajos anteriores del mismo grupo. En 2021 identificaron a John Gregory y, en 2024, a James Fitzjames, cuyos restos presentaban señales compatibles con canibalismo. En cambio, ninguno de los cuatro marineros identificados ahora presenta esas marcas, aunque los estudios no permiten reconstruir por sí solos cómo murió cada uno.El caso de John Bridgens, además, tiene una ramificación bastante curiosa. Uno de sus descendientes es Rich Preston, periodista de BBC News, que aportó una muestra al equipo. Preston contó que descubrir un vínculo familiar directo con la expedición Franklin fue "una enorme sorpresa", después de haber trabajado él mismo en un programa de genealogía para la BBC.Para las familias, el ADN no sólo pone un nombre donde antes había restos sin identificar. También permite saber dónde murieron algunos de sus parientes y junto a quiénes estaban, algo que Stenton considera información hasta ahora inaccesible. Como ocurre con otras miniseries históricas basadas en hechos reales, la ficción llegó después; aquí la investigación todavía sigue completando la historia.