Cuando nos encontramos con una película directa a streaming con Ryan Reynolds entramos fácilmente en un síndrome común a sus últimos estrenos. Diseñados a su medida, con la clásica estructura de poner al actor en una tienda de disfraces para siempre siga siendo él mismo, con sus chistes, su mismo humor y, en general, su “fórmula ganadora”. Perecilla, ¿no? Afortunadamente el caso de Mayday (2026) es diferente.No tan diferente, en realidad, pero que venga producida por Apple TV, en donde se ha estrenado hace unos días, le da una insignia para mirar dos veces. Salido como un hongo en el campo a finales del verano, sin mucha ceremonia, este blockbuster podría haber llegado a la gran pantalla perfectamente, de no ser por la onda expansiva de fiascos recientes de la compañía como Fly Me to the Moon (2024). Pero esto no significa que sea una pizca menor que otros, todo lo contrario.'Mayday' merecía la gran pantallaSu presupuesto de unos 150 millones de dólares la convierte en una de las propuestas estivales con más potencial, pero anunciar en marquesinas es muy caro. No es Spider-Man: Brand New Day (2026), pero su guion no tiene nada que envidiarle. Tampoco es La Odisea (2026), pero sus soluciones narrativas y dirección son más creativas que la cámara delante de los actores y planos generales de Christopher Nolan. Además, recupera la esencia de las buddy movies de los ochenta con un toque revisionista, pero sin pasarse de listilla. Podríamos decir que es una de “esas películas que ya no se hacen” pero no es cierto. De hecho, tenemos un buen puñado de Reynolds no tan distintas saliendo en catálogos de plataformas cada poco, pero la diferencia es no son muy buenas.Aquí estamos frente a otro tipo de material, y es que Mayday no es la producción de relleno de turno, sino que llega con cierto pedigrí. Muchos estábamos esperando a ver qué hacían John Francis Daley y Jonathan M. Goldstein tras su hit, ya de culto, Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones (2023).Si bien estamos ante un trabajo menos especial, es plenamente coherente y suficientemente plagado de buenas ideas como para mantener firme su contaje de dianas. El planteamiento es una especie de híbrido entre la parodia—o más bien homenaje—de Top Gun (1986) y una película de espías en los últimos coletazos de la Unión Soviética, tal y como se concebían en aquella época. Un poquito Danko: Calor rojo (1988), solo que en vez de Schwarzenegger hay un lacónico Kenneth Branagh que nunca deja de sorprender.De 'Top Gun' a la Guerra FríaEl de Belfast interpreta a un ruso obsesionado con los Estados Unidos según la imagen del país proyectada en la cultura pop, lo que crea una química inmediata con un Reynolds haciendo especie de precuela de su Hal Jordan como piloto de la marina. El timing de cada gag es preciso, su humor no tan obvio como puede parecer y la combinación con las escenas de acción contagiosa y efectiva. Todo fluye y encaja, con un ritmo en alto en sus casi dos horas, donde caben las aventuras retro de Kleo (2022-2024) o Tetris (2023).Daley y Goldstein se atreven con grandes set pieces, incluso el fantasma del James Cameron destrozón se asoma en su frenético tercer acto, aunque sufren un poco para mantener su comentario crítico hacia los Estados Unidos sin resolver las animadversiones pasadas y presentes. No esperábamos que una comedia millonaria estuviera cargada de subversión, pero tampoco habría estado de más algo más de atrevimiento; el personaje de Maria Bakalova daba para más, aunque su secuencia de acción es maravillosa.Dicho esto, hay que reconocer las pequeñas diferencias con otros thrillers rutinarios de plataforma, más allá de las dotes para la comedia del dúo. Una comedia que se apoya en el puro absurdo, los silencios incómodos y la complicidad con el espectador al retorcer las referencias a la cultura pop, incluso ver a Brannagh convertido en John Wick tiene algo gracioso, jugando la baza de no tomarse nunca demasiado en serio, sin que eso signifique que los aspectos dramáticos de los personajes tengan raíces bien plantadas.Mucho más que una comedia rutinariaPor otro lado, su dirección puede engañar a simple vista, pero está llena de soluciones de puesta en escena, planificación de montaje y ocurrencias que en estas operaciones “casi de encargo” suelen brillar por su ausencia, además de tener escenarios variados. Tan pronto hay una secuencia bélica aérea de cazas como una magnífica persecución en un tren, que recuerda un poco a otros éxitos del Tom Cruise post-Maverick, en este caso Misión: Imposible - Sentencia mortal (2023).Y a lo tonto, entre un guion sembrado y sus concesiones a la secuenciación de puro cómic, más viva que de costumbre, Mayday resulta ser una de las películas más entretenidas del año, que no es decir poco. La mirada de fascinación de Nicolai Ustinov a la muerte de Goose quiere contarnos algo sobre la hipnosis del marketing de Estados Unidos en la era Reagan, pero acaba celebrando la obra de Scott como algo sagrado y una especie de guía vital encontrada dentro de la trama más tonta, un poco como el papel de Le llaman Bodhi (1991) en Arma fatal (2007).Así que el recado acaba en la misma dirección que cualquier película de Michael Bay. Se dispara hacia el gobierno, pero solo al que maltrata a sus soldados. Norteamérica sigue siendo un paraíso de libertad y la madre Rusia una trampa orwelliana y homófoba. De nuevo, la misión del proyecto no es ser un caballo de Troya a la política estadounidense, aunque algún dardo más lúcido ante la situación en 2026 no habría estado de más. Habrá que conformarse con que resulta una de las sorpresas más refrescantes del escenario streaming en bastante tiempo, y en un marco tan proclive a la mediocridad, habrá que celebrarlo.