Cuando un gran evento llega a la ciudad, en este caso la Fórmula 1 a Madrid, las conversaciones giran alrededor de lo que va a pasar y surgen expertos de todas partes. La verdad es que pocos han visto y casi ninguno ha probado lo que espera este fin de semana a la capital madrileña, pero si alguien tiene opciones de arrojar un poco de luz a la historia son Antonio Lobato, Pedro Martínez de la Rosa y Toni Cuquerella, el trío de locutor y comentaristas de Dazn. Tienen muchos kilómetros a sus espaldas y reúnen la experiencia del periodista especializado, el piloto y el ingeniero. «No ha habido carrera, solo tenemos el mapa. Los pilotos han probado en el simulador, yo he hablado con alguno que ha probado, como Bruno del Pino, y he escuchado a un pedazo de piloto histórico como es Juan Pablo Montoya, que ha dicho que es impresionante y no da concesiones. Tiene una personalidad que muchos circuitos no tienen», explica Lobato. Diseñar un circuito, aunque sea urbano, no deja de ser una elección, y en este caso se han buscado algunas características concretas que deberían arrojar una carrera muy particular . «Es un circuito rápido, fluido, con los muros muy cerca en el que si un piloto comete un error lo va a pagar muy caro», añade el narrador. Y esa elección explica otras cosas, en este caso el vértigo, esa conducción milimétrica, pueden ser contraproducentes para los adelantamientos. «He seguido un poco la evolución del Madring en nuestro simulador y adelantar será difícil, no cabe duda. Lo que no puedes es tenerlo todo, tener el reto que suponen los muros, la densidad de curvas, pocas rectas largas y también adelantamientos. Va a ser difícil verlos, pero también es algo bonito en estos circuitos, donde la clasificación del sábado cobrará mucha importancia», añade Pedro Martínez de la Rosa. Madring es nuevo, y buscar referentes no siempre es sencillo, pero lo intenta. «Es como en Mónaco, aunque va a ser más fácil adelantar que en Mónaco, pero como ocurre allí la clasificación será el punto más caliente del fin de semana», dice Lobato. «Puede ser un Zandvoort, a nivel de adelantamiento, es difícil pero se adelanta», añade Martínez de la Rosa. Cuquerella le toma el ejemplo y despliega su conocimiento: «Cuando se hace un circuito de esta manera los equipos cambian enfoque, buscan carreras de posición, donde puede haber safety car. Tienes que jugar con eso, la probabilidad del safety car se saca por historia, y aquí no la hay, así que la sacas por geometría y el circuito de Madrid tiene probabilidades altas de ello y tienes que estar preparado». Será una carrera estresante, porque Lobato recuerda que un circuito así obliga a una atención infinita. «Hay que estar todo el día con el radar puesto, va a haber safetys, va a haber banderas amarillas y hay que reaccionar muy rápido», zanja el narrador. Ellos también tendrán bastante estrés, porque narrar en casa siempre exige un poco más. Este miércoles montarán en un autobús por la ciudad para abrir las retransmisiones, el fin de semana se extenderá hasta 30 horas de emisión en directo. El equipo de Dazn es extenso y tendrán relevo para no agotarse, pero no dejan de ser quienes tienen el mayor peso en un evento así. Es un examen también para Madrid, que tiene mucho que ganar por el hecho de que este fin de semana estará en millones de televisores de todo el mundo. «Madrid gana mucho con esto, muchísimo. Si ponemos el ejemplo de Barcelona, siguió una estrategia desde 1991 de tener un GP para situar a Barcelona en el mapa. Ha tenido un efecto económico muy positivo, no solo en la ciudad, sino en toda la zona, genera muchísimos puestos de trabajo. Tiene un impacto real y sostenido en el tiempo, que no es solo situar la ciudad en el mapa, sino algo real y sostenido en el tiempo. Madrid también tiene que ser de esta manera», enfatiza De la Rosa. Ha existido cierta tensión porque la Fórmula 1 ha tenido tradicionalmente su casa en España en la Ciudad Condal, y la irrupción de la capital hace replantearse ciertas cosas. Lobato, más allá de eso, explica el papel que ha ido cogiendo el país dentro de un mundo en el que hace no tanto no pintaba demasiado. «¿Qué supone para un país, para nosotros, que tengamos la fortuna de tener dos pilotos españoles en la competición más importante del motor y además dos grandes premios? es clavar una bandera en un territorio muy difícil, que la F1 elija Madrid es un privilegio . Independientemente de las movidas políticas, que evidentemente las hay. Pero va a generar ingresos, es un gran evento internacional. Tendrá unos costes de principio, pero los vas a amortizar en cinco años y es una gran fiesta que está aquí y no en otro sitio», remata Lobato. Las bondades de la Fórmula 1 para Madrid están suficientemente glosadas, pero Cuquerella también analiza la relación en la dirección opuesta: «La F1 tiene 24 grandes premios y algunos, para mí el ejemplo es Mónaco, se tienen que reconocer solo con ver una foto de un coche o una foto aérea. Hay algunos grandes premios donde quizá la personalidad del Gran Premio no está en el circuito, algunos de ellos tardan años en tener esa personalidad, pero yo creo que Madrid está intentando hacer un Gran Premio que tenga esa imagen potente, que cuando alguien lo vea diga 'es el GP de Madrid', que algunos de los nuevos circuitos ya lo consiguen, como Las Vegas. Madrid puede aportar esa cosa diferente que la F1 necesita, que si ves una foto no pienses 'pues no sé si es Zandvoort o es no sé qué». Si el deporte tiene algo de política y diplomacia, que sin duda es así, la posición actual de España en la Fórmula 1 es una declaración potente. «Tenemos que transmitir que no se puede normalizar el hecho de que España vaya a tener dos grandes premios de F1 este año, y el año que viene uno y el siguiente otra vez dos. Es decir, tener un Gran Premio es un privilegio, dos es un sueño. Solo hay que mirar a nuestros vecinos: Francia, Portugal, Alemania… países muy potentes que no tienen un Gran Premio. Es importante transmitir que esto no es un estado de normalidad, sino una excepcionalidad y un privilegio», explica De la Rosa. Quizá la mayor pena en este estreno, al menos para esos organizadores que siempre lo quieren todo, es que los resultados de Fernando Alonso y Carlos Sainz, los pilotos locales, no son buenos esta temporada, y eso baja irremediablemente un poco el soufflé. «La temporada es terrible, ha coincidido que los dos equipos que más problemas han tenido son los de los nuestros. Pero hay algo muy bonito, que se lo escuché decir a Pedro en Barcelona, y es que hay una peregrinación de gente que va al circuito de verde o azul, ven que ni Fernando ni Carlos pueden estar donde ellos quieren, y sin embargo se van absolutamente felices, porque independientemente de todo, ha merecido la pena y se han dejado el alma empujándoles y mostrándole su cariño. Saben que es un momento malo, pero tienen paciencia», dice Lobato mientras De la Rosa le da la razón. «Cuando las cosas van bien apoyar a un piloto es más fácil, pero cuando las cosas van mal seguir ahí, seguir a tus pilotos por todo el mundo, la verdad es que es espectacular». Les quedan muchas horas de vuelo y ellos también, como una ciudad entera, manejan la novedad hasta que el sábado y el domingo se abra definitivamente el regalo.