Género: Drama, Vida rutal, realismo mágico, familia.Creador: Rodrigo García, Alex García López y Laura Mora Ortega.Reparto: Julián Román, Jorge Quintero, Carla Baratta, Ángela Cano, María Adelaida Puerta, Daniella Reyes, Juantia Molina, Claudio Castaño, Marleyda Soto, Estefanía Piñeres, Sebastián Osorio y otros.Producción: Dynamo / Netflix.Canal: NetflixHace poco menos de dos años llegaba a nuestro país a través de Netflix, 100 Años de Soledad, la adaptación a serie de televisión de alto presupuesto de la novela homónima de Gabriel García Marquez.En su momento, ya analizamos aquí lo que había dado de sí la primera parte de esta adaptación, que abarcaba más o menos medio siglo de esos cien años que dan título a la novela y a la serie, llegando ahora el momento de hablar de los cincuenta años restantes, que abarcan a las generaciones de Buendía que todavía no habíamos podido conocer.Sobre la novela original, sobre Gabriel García Marquez o sobre el realismo mágico no diré nada en estas líneas, y no porque ello no sea importante, que lo es, sino porque esas cuestiones ya quedaron abordadas en el análisis de la primera parte de la serie.Sin embargo, sí que considero oportuno hablar del hecho de que en la novela original, que había leído muchos años antes de ver la serie y que vista la primera parte de esta, volví a leer, la sensación que siempre tuve era la de que las generaciones de Buendía que realmente captaban mi interés eran las primeras.Consideraba que el comienzo del idilio entre Jose Arcadio y Úrsula, las primeras guerras del Coronel Aureliano, el enfrentamiento de celos entre Amaranta y Rebeca o la relación de esta última con Jose Arcadio (hijo) tenían mucho más interés que lo que vendría después.Sin embargo, la serie de televisión, a mi parecer, y sin ánimo de faltar el respeto ni al autor original ni a absolutamente nadie, consigue que toda la historia, vista como conjunto, no pierda interés en su segunda mitad. Este ejercicio de hecho, lo he realizado no abordando el visionado de 100 Años de Soledad directamente con la segunda parte recién estrenada, sino viendo primero y de nuevo la primera temporada, y acto seguido, la segunda.100 Años de SoledadDe este modo, la primera parte, que terminaba con el fallecimiento de Jose Arcadio, y con la llegada a la edad adulta de Aureliano José (hijo bastardo del Coronel Aureliano concebido con Pilar Ternera, amante de los Buendía) y de los gemelos Jose Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, hijos de Arcadio y Santa Sofía de la Piedad, siendo de hecho este Arcadio el hijo bastardo de Jose Arcadio hijo con Pilar Ternera que nunca fue reconocido por Úrsula, su abuela y matriarca de la familia.Todo esto, mientras se escribe y al leerlo, resulta un poco confuso, pero tengo que decir, vista especialmente la segunda parte donde todo se confunde y enrevesa aún más al ser mayor el número de personajes y aumentar el número de generaciones de Buendía, que la adaptación a televisión de 100 Años de Soledad consigue perfectamente centrar al espectador y que éste no se pierda en ningún momento, haya leído la novela previa o no.Lo que Gabriel García Márquez resolvía con un dramatis personae que se incluye en algunas ediciones de la novela y que resulta esclarecedor, no se puede hacer igual en televisión, un medio distinto en el que un esquema de esta clase, lejos de ayudar al espectador, lo saca del visionado.Es aquí el esfuerzo de Alex García López, Rodrigo García y de Laura Ortega con showrunners, junto con la excelsa interpretación de los actores lo que consigue que en ningún momento nos dispersemos y que entendamos de quién desciende cada personaje y en qué momento vital se encuentra.Esta segunda parte, como la novela, comienza con los gemelos ya mencionados Jose Arcadio Segundo y Aureliano Segundo (ambos interpretados por un increíble Julián Román), con el matrimonio de este último con Fernanda del Carpio (auténtica villana de la función a la que da vida Carla Baratta), con la sensual Petra Cotes de Ángela Cano, o las geniales Daniella Reyes como Remedios la Bella y Juanita Molina como Meme, Renata Remedios.Y todo ello sin olvidar al Aureliano Babiloonia de Sebastián Osorio, quien solo aparece en apenas dos capítulos de la serie, pero que junto a la Amaranta Úrsula de Estefanía Piñeres cierran con broche de oro una producción que se queda entre lo mejor que jamás se ha hecho en Colombia y en un homenaje a la legendaria obra de Gabriel García Márquez y a ese realismo mágico que solo él supo entender a la perfección, efectuada desde el máximo respeto y cariño al autor.Por supuesto, de la generación anterior todavía quedan historias que contar y reparto ya conocido. Y en ese aspecto, no podemos olvidar a Claudio Castaño (Coronel Aureliano Buendía) y a Marleyda Soto (Mamá Úrsula ya en su época de vejez), quienes regresan en esta segunda parte como vestigios de un pasado que jamás volverá y cuya añoranza termina por hacerlos desaparecer.Esta segunda parte no solo trata de amoríos correspondidos o no, los cuales desde luego son la sangre que fluye por las venas de la novela, sino que discurre por la historia más reciente de la Colombia de 1950 en la que la novela fue alumbrada. Así, el conflicto entre liberales y conservadores que ilustraba la primera parte, se transforma aquí en la apropiación estadounidense de las materias primas y medios de producción colombianos y de los desmanes ocurridos a los trabajadores revolucionarios que lucharon por unas condiciones laborables mejores. Todo ello aderezado con la derrota final y total de los liberales a manos del progreso y la globalización que alimenta la llegada de un ferrocarril cargado de sueños pero que termina por enterrar el espíritu de Macondo.Un relato si cabe, más triste que el de la primera parte, pero no por ello menos emocionante. Una producción que alcanza una mayor madurez en esta segunda parte que devuelve la vida a una magnífica historia que conviene que no olvidemos jamás, sea cual sea el formato en el que la conzcamos o volvamos a disfrutar.