Las escasas expectativas que habían suscitado las recientes visitas a Moscú y Kiev de Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados del presidente Donald Trump para la guerra en el este de Europa, acabaron por hacerse realidad. El único logro tangible de los encuentros que ambos empresarios mantuvieron con las dirigencias de Rusia y Ucrania fue la reanudación de las negociaciones trilaterales, aunque en una atmósfera de escasas esperanzas de lograr un acuerdo a corto plazo. El presidente Vladímir Putin, convencido de que su Ejército lleva la iniciativa en el frente bélico, se limitó a reiterar una ristra de demandas ya conocidas que tanto Ucrania como sus aliados europeos rechazan, ya que las consideran una rendición 'de facto'. Seguir leyendo....